Carlos Mouriño, presidente del Celta, comunicó personalmente a Roberto Lago que el Celta no piensa venderlo si no recibe una oferta mareante antes del próximo 31 de agosto. El dirigente le explicó al jugador, tras el partido ante el Freamunde, que no había aceptado la oferta del Granada por la forma de pago. El club andaluz estaba dispuesto a desembolsar 1,2 millones, pero pretendía hacerlo en varios pagos en dos años, mientras que la entidad celeste por esta cantidad solo aceptaba cobrar al contado.
La operación de Lago con el Granada ya ha quedado descartada después de que ayer el club nazarí hiciese oficial la contratación del lateral izquierdo del Mallorca Enrique Corrales, futbolista con amplia experiencia en Primera División y que se convierte en el quinto refuerzo del conjunto andaluz para la próxima campaña. Con esta incorporación y la presencia del brasileño Siqueira en la plantilla, los granadinos ya no necesitan ningún jugador más para esta posición, por lo que Lago ya sabe que no irá a Granada.
El Celta había fijado el traspaso de Lago en 1,5 millones de euros. El Granada no quiso llegar a esa cantidad y el presidente le hizo ver a Lago que su colega del club andaluz, Enrique Pina, los había engañado con las cifras de esta operación.
Esta no es la única puerta que se le ha cerrado al defensa de O Calvario, ya que otro de los clubes de los que se habló que estaba interesado en él, el Osasuna, ha anunciado que se hará con el lateral zurdo Jukka Raitala. El club navarro trae a este defensa internacional finlandés en calidad de cedido y con una opción de compra. Quedarían dos puertas más, pero ambas no han llegado a las cantidades que solicita el Celta. La primera es la del Sporting. La segunda, del Betis, pero el club andaluz, por su situación económica, parece difícil que pueda hacer un fuerte desembolso.
A Roberto Lago le quedan todavía dos años de contrato con el Celta, pero Mouriño tiene apalabrada con el jugador su renovación a partir del mes de enero, si finalmente no sale este verano de Vigo.