La primera llamada al 112 se produjo a las 13.50 horas. A partir de ahí los teléfonos de la policía y de los bomberos no pararon de sonar. El equipo de bomberos se presentó en la zona en menos de diez minutos, cuando las llamas solo afectaban a monte bajo y el viento empujaba el fuego hacia el mar. No había peligro alguno. Pero de pronto, a las 14.30, comenzó a soplar del Nordés y la lengua de fuego cambió de dirección hacia el poblado, sorprendiendo no solo a los bomberos, sino a los residentes de O Portiño, que veían las llamas lejos y en cinco minutos se les echaron encima. De hecho, a las 15.00 horas la humareda ya lo cubría todo.
Tan pronto cambió el viento y el fuego se dirigía a las casas, todos los medios del equipo contraincendios de la ciudad se desplazaron a la zona, apoyados por dos helicópteros de la Xunta. Hubo quejas de los vecinos por la demora de las ambulancias.