Jorge Morales, uno de los mayores especialistas en interpretación del patrimonio, ve aún mucho negocio y malas prácticas al mostrar monumentos
24 jun 2011 . Actualizado a las 20:11 h.Es de Chile y en 1980 se vino a España a profundizar en la educación ambiental en Doñana. Hoy, Jorge Morales es uno de los mayores especialistas en interpretación del patrimonio. Su guía práctica publicada en el 2001 es un clásico en España y en el mundo hispano. Este consultor vive ahora en la Ribeira Sacra.
-No se ha venido usted a un lugar cualquiera.
-Me vine aquí por amor. Mi mujer, que es gallega, me ha abierto los ojos.
-Esto es un diamante en bruto donde está casi todo por hacer en interpretación del patrimonio.
-Todo depende de las personas, si han tenido o no contacto con esta disciplina. Por ejemplo, en el castillo de Castro Caldelas hay unos carteles que cumplen la pauta de la interpretación. Pero escasea. Hay actos espontáneos en guías que sin haber oído nunca hablar de esta disciplina son amables, enamorados del sitio y si transmiten todo eso están haciendo algo parecido a la interpretación del patrimonio natural o construido.
-¿Qué entendemos por interpretación patrimonial?
-Una estrategia de comunicación que persigue que el público adopte una actitud favorable a los bienes naturales o culturales que está viendo. La misión es provocar el pensamiento. Un guía, si quiere tener éxito, no solo tiene que soltar datos al público, sino hacer que este reflexione con lo que le está contando. Que le pinche, que le provoque.
-Para llegar a una convicción.
-Sí, partiendo de la información que trasladamos mediante la interpretación.
-¿Cuál es el nivel que observa en Galicia en este campo?
-Galicia es una de las comunidades que más han desarrollado la interpretación del patrimonio. Tengo que citar el Ceida de Oleiros porque desde 1993 hacen cursos y eso tiene repercusión. Hay zonas gallegas donde notas, cuando llegas, que en vez de hallar el típico cartel con letra menuda lleno de fechas, ves un tratamiento distinto que conecta contigo. Galicia es casi modélica en aplicar la metodología de la interpretación del patrimonio, pero es minoritaria. Predomina el negocio sobre lo demás. Muchos centros de visitantes han desarrollado el continente pero su contenido no es interpretativo. En Galicia, lo modélico no pudo competir con la mala práctica.
-¿Faltan o sobran centros de visitantes?
-Si quieres estrellarte, construye uno y te vas a encontrar con problemas de mantenimiento, de los mensajes, que se tienen que actualizar. Muchos de esos centros, museos, paneles e itinerarios son simplemente explicativos, no interpretativos. No transmiten esa emoción que conecta con el público.
-Le pongo un ejemplo, el centro de la cultura monástica en San Pedro de Rocas.
-Lugar interesantísimo, pero no usan las herramientas de la disciplina. Muchos de estos centros dejan de ser interpretativos, están sobrecargados y la gente destina poco tiempo a entender el mensaje. Los técnicos de la administración deben asumir que la interpretación del patrimonio es la herramienta más sencilla que permite acercar los bienes culturales al público, que está en su tiempo libre y quiere disfrutar viendo determinado monumento o paisaje.
-¿Es vulgar esta actividad?
-Hablamos de una comunicación, que se nutre de lo científico. El científico llega a conclusiones que publicará en una revista especializada y nosotros traducimos eso a un lenguaje más ameno sin perder el rigor.
-Emocionar para conocer.
-Con respuestas y preguntas. La gente tiene que irse con una idea cabal. En una ruta en los cañones del Sil no hablamos de fallas ni del paisaje. Preguntamos: ¿quién antes que tú hace siglos contempló este lugar?, por ejemplo. Es un lugar poético, no convienen gráficos ni explicaciones. La interpretación es creativa y no tiene receta exclusiva.
OURENSE / LA VOZ