Las cuentas y los sobrecostes abren otra brecha entre la Autoridad Portuaria y Fomento
14 jun 2011 . Actualizado a las 11:38 h.En febrero todo estaba listo para la gran firma. Tras diversas negociaciones en las que se discutió hasta el último céntimo, el presidente de Puertos del Estado, el coruñés Fernando González Laxe, y el de la Autoridad Portuaria coruñesa, Enrique Losada, pactaron el importe del crédito necesario para finalizar las obras de construcción de la nueva dársena de punta Langosteira. Ese convenio fijaba la cantidad a avalar por el Ministerio de Fomento en un crédito blando, que sería de 250 millones de euros, con un período de carencia de diez años para garantizar la viabilidad de la nueva infraestructura.
Desde entonces, los reproches y cruces de acusaciones entre una y otra institución se han sucedido. Así, la pasada semana Puertos del Estado reprochó a Enrique Losada «su capacidad para generar enfrentamientos con diversas instituciones», al tiempo que denunciaba que la Autoridad Portuaria coruñesa le ocultaba información y que, por lo tanto, el ente que dirige Fernando González Laxe estaba dispuesto a contratar una auditoría para esclarecer los sobrecostes ocasionados por los últimos contratiempos en forma de temporal y caída de una grúa.
La respuesta de Enrique Losada no se hizo esperar y señaló que «resulta lamentable que Puertos del Estado se arrogue un compromiso con la financiación de la dársena exterior y, a renglón seguido, invite a la Autoridad Portuaria a acudir al mercado financiero para pedir el préstamo después de acordarlo con Puertos del Estado».
La jerarquía
Un presidente propuesto por la Xunta que responde ante el Gobierno central. El origen de los problemas entre ambas instituciones llega cuando se produce el cambio de gobierno en la Xunta. A pesar de ser un puerto de interés general, y por lo tanto dependiente orgánicamente del Ministerio de Fomento, es el el gobierno autonómico el que nombra al presidente y al mayor número de consejeros del Puerto coruñés. Enrique Losada, el elegido, ya puso sobre la mesa las dificultades en su discurso de investidura. Sus palabras suscitaron las críticas de los representantes socialistas, pero el presidente de la Autoridad Portuaria ya alertó entonces de que la financiación del proyecto se encontraba en peligro. Ese mismo mensaje lo trasladó la pasada primavera en plena discusión de las condiciones del crédito.
Choques de todo tipo
Del dinero a la discusión sobre la necesidad de hacer el nuevo contradique. No solo el dinero distanció las posiciones de la Autoridad Portuaria coruñesa y Puertos del Estado. Desde el cambio de titular en el ente coruñés se inició también la batalla para ampliar el proyecto original con el cierre de la lámina de agua mediante un nuevo contradique. En ese punto también hubo fricciones durante la negociación del crédito, aunque los técnicos del Puerto coruñés se mantuvieron firmes y demostraron mediante pruebas técnicas que ese martillo de hormigón era imprescindible para garantizar la operatividad de la dársena exterior de punta Langosteira. Finalmente, el Ministerio de Fomento accedió a incluirlo en el plan de financiación, aunque con alguna pequeña modificación que justificara de otra forma su condición de imprescindible para la nueva infraestructura.
El agravio de Gijón
A Coruña se siente discriminada frente a las facilidades de El Musel. En la sede de la Autoridad Portuaria coruñesa sentó especialmente mal la diferencia de trato con la financiación de la dársena de El Musel, en Gijón, que lleva una vida paralela a la de Langosteira y con la que, muy probablemente, tendrá que competir por tráficos en las próximas décadas. A la terminal asturiana se le facilitó un crédito de 215 millones de euros «en un período de tiempo mucho más breve que el que llevamos consumido en A Coruña», según indicaron fuentes conocedoras de ambas negociaciones. El problema se reproduce con las conexiones a las redes de comunicación. Langosteira entrará en servicio sin contar con una autovía de acceso y la fecha de conexión por ferrocarril es una incógnita casi imposible de despejar mientras se mantengan las restricciones presupuestarias derivadas de la crisis.
Un futuro incierto
La venta de los muelles, el traslado de Repsol y los cambios políticos. Si la situación es tensa ya en estos momentos entre Laxe y Losada, los próximos meses no auguran cambios demasiado positivos. El préstamo de la última discordia está ya en manos del Ministerio de Economía, que es el que tiene que dar el visto bueno definitivo a la operación financiera, ya que será avalada por el Ministerio de Fomento y el dinero llegará a través del ICO. El cambio del secretario de Estado de ese Ministerio la semana pasada no ha hecho más que dilatar los plazos. En Puertos del Estado insisten en que «hemos hecho todo lo posible por acelerar los plazos», opinión que discute el presidente de la Autoridad Portuaria, que sostiene que Laxe «ha hecho de todo menos ayudar lo necesario».
La inminencia del adelanto de las elecciones generales a otoño podría ser otro obstáculo, ya que la batalla política volvería a interferir. Mientras, el Puerto tendrá que iniciar la venta de los terrenos portuarios y negociar el traslado de Repsol a Langosteira. Muchos frentes abiertos.
«Parece extraño que Laxe no sea capaz de ponderar nuestras necesidades siendo como es coruñés»
Enrique Losada
«Se nos ha ocultado información de los sobrecostes y hay una seria preocupación por esta obra»
Fernando González Laxe