El acusado de quemar la cara a un vecino con ácido dice que «fue sin querer»

Alberto Mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El procesado, que se sentía perseguido por toda la comunidad, padece una enfermedad mental

14 jun 2011 . Actualizado a las 11:38 h.

Los vecinos del número 5 de la calle Capitán Troncoso estaban cansados de denunciar a Juan Luis M.D. Por muchos motivos. A veces por romperles la puerta, otras por pintadas en las escaleras, de vez en cuando por intentos de agresión, por amenazas... Fuera por lo que fuera, lo cierto es que la convivencia en ese edificio de la Ciudad Vieja era insoportable. Juan Luis estaba convencido de que toda la comunidad confabulaba contra él y su venganza era hacerles la vida imposible. Hasta que el 5 de octubre del 2009 sucedió lo que todos temían. El hombre, enfurecido por un juicio en el que los vecinos declararon contra él, los esperó y se fue directamente a por uno de ellos, arrojándole ácido sulfúrico en la cara en cantidad suficiente como para quemarle el rostro y la cabeza. Por hacer eso, el fiscal pide que sea condenado a una pena de diez años de prisión como autor de un delito de amenazas, otro de obstrucción a la Justicia y un tercero por lesiones con deformidad. El juicio se celebró ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña y el procesado aseguró que le echó el ácido «sin querer».

Este hombre de 76 años explicó ayer que sus vecinos se habían unido contra él una vez que se enteraron de sus simpatías políticas. Y es que Juan Luis Martínez Deus es comunista y está convencido de que esa es la causa por la cual los vecinos le «hacen daño».

Sobre los hechos sucedidos el 5 de octubre del 2009, que terminaron con un residente del edificio con el rostro desfigurado por el ácido, el procesado explicó que regresó a casa después de asistir al juicio contra él y se dispuso a limpiar unas pintadas que él mismo había hecho en las escaleras. Para ello, según explicó, utilizó ácido. Pero en un descuido se lo echó sobre el vecino, «sin intención alguna».

La forense que lo examinó asegura que el hombre padece una enfermedad mental -ideas delirantes- que le impide ser dueño de sus actos, por lo que podría ser absuelto.