El fenomenal pique verbal entre Piqué y Ramos y la imagen de Xabi Alonso mandando a paseo a Xavi son solo dos muestras de la enorme tensión con la que se vivieron los 120 minutos de final copera. Ni siquiera la buena relación de la que presumen los habituales de la selección española contuvieron a los integrantes de dos plantillas perpetuamente enfrentadas.
Quizá el jugador más exaltado fuera un secundario habitual en los partido blancos. Arbeloa protagonizó a la media hora la primera tangana importante del choque. Minutos después de que Pepe dejara sus tacos en la espinilla de Messi, el lateral salmantino plantó su huella en la pierna de Villa, después de chocar con el asturiano en un balón dividido. El Guaje se retorció de dolor en el suelo hasta que Ramos y Arbeloa acudieron a levantarlo de malos modos. Los tres internacionales acabaron a empujones.
Undiano estuvo permisivo con las tarjetas al principio y eso provocó que cuando se decidió a sacarlas la rivalidad ya hubiera trascendido lo deportivo. Hasta Mourinho y Vilanova (segundo de Guardiola) tuvieron un rifi rafe en la banda. Marcelo y Alves, habituales del juego subterráneo, cedieron ayer su protagonismo a compañeros normalmente más comedidos, como Carvalho y Pedro, que se enzarzaron en la segunda parte. El canario también recibió una fea tarascada de Arbeloa, que completó la sesión entrando a ras de suelo y con la pierna en alto a Adriano cuando el brasileño estaba fuera del campo. El lateral no vio la amarilla, que si recibieron Messi, por interrumpir el saque de una falta, o Adebayor, por una agresión que nunca existió.
La prórroga encendió aún más los ánimos y Xavi y Xabi Alonso tuvieron un poco amistoso cruce de palabras cuando el del Barça pidió la segunda amarilla para el tolosarra, que había agarrado a Iniesta.
Faltaba la irrupción de Piqué, ya con el Real Madrid por delante en el marcador. En una de sus subidas al ataque, el central culé se encaró con Ramos, al que dedicó varios gestos despectivos.
El 3 de los catalanes expió sus desavenencias al final del encuentro, felicitando uno por uno a sus rivales. Digno final a 120 minutos de tensión disparada.