La falta de una estructura moderna perjudica al equipo
26 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La organización de un club y el rendimiento en el campo no van siempre de la mano. En el corto plazo, sin duda, más que el trabajo en la oficina, es más determinante el acierto en los fichajes y el dinero que en ellos se gasta, así como la dirección del entrenador. Pero es en los tiempos de crisis en los que una buena organización puede paliar el resto de carencias. En el caso del Deportivo, se está pagando lo que ha sembrado Lendoiro. Tras más de cien años de existencia, la marca Deportivo sigue teniendo prestigio y el deportivismo, así puede decirse, es un sentimiento más que consolidado. Pero tras los más de veinte años de Lendoiro en la presidencia no existe una entidad asentada en bases sólidas con un reparto claro de funciones y agilidad resolutiva de los problemas que se van generando. La respuesta es sencilla: El club lo ha engullido Lendoiro. Y el equipo lo paga.
Presidencialismo
En el Deportivo no hay un director general; ni un gerente, ni un director técnico con galones... El presidente aglutina todas las funciones sin delegar más allá de un par asuntos menores. Esto significa que, por ejemplo, hay temas que jamás se resuelven por la mañana, por una cuestión de los horarios del dirigente. Lendoiro tiene a su alrededor a un grupo reducido de personas que le hacen los encargos, pero irrelevantes en cuanto a las tomas de decisiones. En unos tiempos en los que incluso el fútbol camina por la senda de la máxima profesionalización, en el Deportivo se siguen trazando estrategias en servilletas de papel. ¿En qué se traduce este funcionamiento unipersonal? Pues en esperpentos como el de Javito.
Los hombres del presidente
El consejo de administración del Deportivo está compuesto por cuatro personas, incluido el presidente. El secretario del consejo es el cuñado de Lendoiro, Felipe Marcos; mientras que los otros dos son Francisco Dopico y Jesús Rebollo. Oficialmente, Dopico es responsable de las peñas y de las categorías inferiores, mientras que en la web del club, los otros dos figuran como responsables de todo lo relacionado con la publicidad estática y el márketing. En la realidad, su papel no difiere mucho del de meras figuras decorativas, con presencia en los palcos y en las comidas entre directivas. En estas últimas también ha sido visto Augusto César Marcos, hijo del presidente, sobre cuyas funciones y retribuciones en el club Lendoiro se ha negado a responder en varias juntas de accionistas. César Marcos, sin ir más lejos, estuvo en la comida con la directiva del Madrid que en su día se celebró en la capital de España.
Estructura médica
El responsable máximo de las cuestiones médicas y de asuntos que tienen que ver con el rendimiento de los futbolistas es el decano del INEF, Rafael Martín Acero. Dirige el SARF (Servicio de Apoyo al Rendimiento Físico). Los resultados de esta temporada son tan desastrosos que han evidenciado importantes carencias en un asunto de capital importancia como es el de la salud de los futbolistas. Un tema en el que la mayoría de los clubes intentan no ahorrarse ni un euro, conscientes de que la pérdida de jugadores importantes puede traducirse en puntos.
Sección deportiva
Mediada la temporada se produjo el regreso al Deportivo de Ernesto Bello, antiguo coordinador de las categorías inferiores del Deportivo, donde hizo un gran trabajo. Bello fue presentado como secretario técnico del Deportivo, pero su función no se acerca, ni de lejos, a lo que suele ser un director deportivo en un club de Primera División. Igualmente, en el club hay un grupo de meritorios entrenadores en categorías inferiores con retribuciones modestas que no invitan a la continuidad. En cuanto al grupo de trabajo de la primera plantilla, Miguel Ángel Lotina y sus colaboradores tienen que multiplicarse para los diferentes trabajos de seguimientos de los rivales. De hecho, perdieron la ayuda de Juan José Vila, fichado por el Valencia, y que trabajaba como analista. Mientras Lendoiro decide gastar dinero en negocios de dudosa rentabilidad, Lotina no cuenta con los medios técnicos de numerosos clubes de Primera y tanto él como Rivera y Domínguez se ven obligados a paliar la falta de colaboradores con un exceso de jornada.