Un nuevo gran escenario coruñés

Felipe Peña

A CORUÑA

La Plaza de España es hoy un lugar central, se añade, en esta historia de los escenarios de la vida de A Coruña, a plazas legendarias: Azcárraga, María Pita... Se instala estos días definitivamente en el tejido urbano de la ciudad al terminarse una remodelación que ha llevado un año de obras, un concurso de anteproyectos previo y muchas horas de reflexión de concejales y técnicos. Campo da Leña no es su verdadero nombre, no es su nombre legal y postal, pero si es una denominación antigua, funcional y por ello capaz de agregar espacios, imágenes y significados y recuperar su historia; lo usa a menudo la gente que vive por allí o la atraviesa con frecuencia. Este nombre esta escrito en los muros del cuartel de Atocha desde su construcción. El Campo da Leña estaba ya antes pero la primera operación que lo señala y legitima, como espacio urbano, es la construcción del cuartel del Príncipe Alfonso, también llamado de Atocha por el barrio próximo que lo acoge y proporciona servicios y habitación a sus ya escasos usuarios. Es a partir de ahí que se inicia una historia de urbanidad, centralidad y significación. Lugar de tránsito entre los barrios nobles de la ciudad y puerta de Monte Alto, el barrio popular con mas vitalidad; cerca están las calles prohibidas, la Florida y el Papagayo y en Panaderas la residencia de un Presidente de la República, Santiago Casares Quiroga. A María Casares le llega desde allí «o recendo do cocido» que una niña fina no llegaba a conocer hasta más tarde. No es casualidad que los personajes de Los libros arden mal pasen por ella casi todos los días en sus existencias épicas de los días previos a la Guerra Civil, como nos cuenta Rivas. Nada ha cambiado en lo esencial del Campo de la Leña: el cuartel preside de nuevo la plaza, iluminado, pavimentado y despejado para ser bien percibido; los olmos, prodigio botánico, continúan allí desde hace mas de cien años filtrando las luces del invierno y otorgando una sombra generosa en verano. Solo notaran ustedes -al caminar por allí estos días- más espacio, el suave tacto de los pavimentos en sus pies, el brillo de la piedra con la lluvia, algunos bancos, más árboles, rincones singulares, sitios de juego... Un lugar definitivamente urbano para A Coruña, a la altura de las mejores plazas de su historia.