La celebración del Día Mundial de la Paz en el colegio A Ponte Pasaxe precisó de unas cuantas negociaciones logísticas poco habituales. La intención del centro era soltar una paloma mensajera, pero la proximidad del aeropuerto de Alvedro y el peligro de que el ave acabase absorbida por los motores de algún avión hicieron que la directora de la escuela, María Vázquez, se pusiese en contacto con los responsables de la terminal coruñesa para pedirles permiso. «Los llamé hace unas semanas y me dijeron que no había ningún problema, pero que llamase hoy -por ayer- a las 15.30 horas, porque había un avión que despegaba sobre las 16.45 horas», relata la responsable del centro educativo, que siguió al pie de la letra todas las indicaciones que le dieron desde Alvedro. Así, a la hora prevista, a las cuatro y media de la tarde, una paloma mensajera levantó el vuelo desde este colegio de Fonteculler. «Subió volando, y en un pispás desapareció. Otras veces nos ha pasado que a la paloma le cuesta despegar», confesó Vázquez, que estaba encantada con lo bien que habían salido todas las actividades. También en el colegio Manuel Murguía soltaron ayer varias palomas de la paz, aunque en este centro no tuvieron que pedir permiso a Alvedro para que pudiesen despegar.