Decoración solidaria

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Con el mes de diciembre llega año tras año el rastro solidario O Mercadillo, que recauda dinero para la Fundación O Remanso (una iniciativa pensada para ofrecer viviendas dignas y asequibles a jubilados de ingresos limitados). En esta ocasión, su apertura ha supuesto también una novedad, un cambio de ubicación, y ahora está en el entorno de la plaza de Vigo. Isabel Ruiz, responsable de este invento de cooperación que anualmente aporta entre 6.000 y 12.000 euros a O Remanso, recuerda que «hasta ahora estuvimos en San Nicolás, y nunca podremos agradecer lo suficiente la colaboración y generosidad de la familia que nos tenía cedido el local».

Para esta campaña han contado también con la ayuda desinteresada de otra familia: «Es fantástico cómo se ha volcado con nuestra iniciativa. Nos vinieron a ofrecer el local, ni siquiera tuvimos que pedirlo». Y el local es, a todas luces, espectacular, tanto que parece buscado a propósito para la exposición de antigüedades, al estilo de las firmas más de moda en París o Bruselas, con un diseño de nave industrial en pleno centro financiero de la ciudad. Está situado en el número 2 de la calle Marcial del Adalid, o lo que es lo mismo, en la casa Barrié, muy cerca ya de Linares Rivas. Allí estarán vendiendo todo tipo de muebles y chucherías de decoración hasta pasadas las Navidades en el horario habitual: de 12 a 14 y de 17.30 a 20.30 horas.

Lo que se puede encontrar es tan variado como sugerente es el local. Hay mesas de comedor de diferentes tamaños y estilos, cómodas que hacen honor a su nombre, chineros antiguos decapados perfectos para los comedores actuales y hasta un confesionario de campaña del siglo XVIII hecho de madera de raíz y tea que aporta algo difícil de encontrar en decoración: personalidad. Por haber, hay un mueble rústico confeccionado de forma tan artesanal como única, hecho con gruesas maderas de castaño ensambladas para dar cobijo a la carne en salazón; y en el otro extremo del espectro decorativo, hay un retablo centenario rescatado de un pazo.

Sabor antiguo

Si uno quiere dar a su casa sabor antiguo de plena actualidad sin gastarse dinero, O Mercadillo parece el lugar adecuado. Por ejemplo, se pueden conseguir fantásticos espejos centenarios de cuerpo entero para apoyar en el suelo, como uno cuya luna, fabulosa por su biselado a mano, se encastró en la puerta de un armario art decó.

Si las preferencias van más hacia mitad de siglo XX, los aficionados al vintage se pueden llevar muy gratas sorpresas. Por ejemplo, la de un juego de dos tresillos que parecen sacados de una alta comedia norteamericana de la década de los sesenta o un juego de café pop art en negro con colores ácidos irrepetible, o un mueble bar de los cuarenta al que no le falta detalle.