El portero de un pub acusado de quitarle un ojo a un cliente niega su implicación

A. Mahía A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Uno de los hombres que el 18 de enero del 2008 se ocupaba de la seguridad en el pub Copyright, en la calle del Orzán, ocupó ayer el banquillo de los acusados porque lo acusan de haberle quitado un ojo a un cliente. El procesado lo niega. Pero si la jueza de la sección segunda de la Audiencia Provincial ve probado que el imputado fue la persona que golpeó a la víctima con un puño americano, lo enviará nueve años a prisión.

El joven que aquella noche perdió la visión de un ojo declaró que acudió al pub y pidió una copa. La única que consumió aquel día, según precisó. Reconoció que al no estar familiarizado con el alcohol se encontró «un poco mal». Y como es hindú, bailó de una forma distinta. Tal vez por eso llamó la atención del portero, que lo agarró y lo terminó echando del local.

Cazadora

Ya en la puerta, según la declaración del perjudicado, este le pidió al portero, de nacionalidad brasileña, que le dejase entrar para recoger su cazadora. Primero discutieron; luego, el procesado, supuestamente empujó al joven, que cayó al suelo. Intentó incorporarse, insistiendo en que le dejara entrar. En eso, «el portero cogió un puño americano que guardaba en la ropa y golpeó en el rostro al cliente, que perdió un ojo.

El problema es que en su denuncia dijo que la persona que le había golpeado era unos pocos centímetros más alto que él, cuando el procesado le saca más de una cabeza. También dijo ayer que el agresor era de tez blanca, cuando el imputado es de color. Su defensa también echó mano de la equivocación que tuvo la víctima a la hora de identificar el pub donde sucedieron los hechos. En un primer momento, ante la policía, dio el nombre de un pub próximo. El perjudicado razonó que fue debido a un error e insistió en que la agresión se produjo por parte del portero del Copyright.

Mientras, el aludido explicó que jamás le pegó a nadie ni nunca se puso un puño americano. De hecho, a preguntas de su letrado, recordó a la sala que tiene un problema de movilidad en las manos que le impide usar ese tipo de armas u objetos similares.

En cuanto a la denuncia, el procesado dijo no tener muy claro las razones que llevaron a la víctima a acusarlo a él. Tal vez, según afirmó, días antes le prohibió la entrada en el establecimiento y, como venganza, aprovechó la agresión que sufrió para denunciarlo a él. La jueza decidirá.