Diseño con raigambre gótica

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA/LA VOZ |

A CORUÑA

Fue uno de los activistas del movimiento siniestro en los noventa. Ahora diseña «flyers», tatuajes, camisetas y busca quien le edite el cómic en el que trabaja

15 nov 2010 . Actualizado a las 12:33 h.

La música golpea en la adolescencia con una intensidad especial. En el caso de Alejandro Urbano su exposición a los sonidos de Bauhaus, The Cure o Sisters Of Mercy derivaron en su inmersión dentro de la cultura gótica. «Empiezas por la música -reflexiona-, luego te engancha toda la iconografía, te metes en todo eso y te das cuenta de que hay una sequía increíble. Hoy hay Internet, pero entonces, en los noventa, no había nada. Se trataba de hacer las cosas y ver si había respuesta».

Su firma se pudo ver en multitud de fanzines de la época como Hotcha 23, Dolor en la sombra o El Sueño. De todos ellos guarda un recuerdo muy especial hacia Pichiglass. «No era gótico sino que era cachondeo puro y duro», explica el autor que, en su día, creó junto a Javier Prieto y Emma Ríos, el fanzine Esto es la guerra. «Emma ya publicó incluso en EE.?UU., pero Javi lo dejó. También hicimos Ruidos de Fondo, que se basaba en ilustrar canciones en papel».

Sin embargo, Alejandro Urbano hizo las maletas y se fue a Madrid donde logró establecerse y convertirse en un diseñador profesional para retornar hace un par de años. «Lo que hice básicamente es traerme toda mi cartera de clientes y ahora hago tatuajes, logos de camisetas, flyers, etcétera».

En ese sentido, Urbano destaca que trabaja mucho con lo bear (oso), una subcultura gay con gran movimiento en Madrid o Barcelona. «En estos momentos estoy dibujando un cómic titulado Woof!!! o doce formas de hacer el idiota. Busco quien me lo edite, si no seguramente lo haré por Internet, aunque no me guste mucho eso de que al subir algo deje de ser tuyo».