Faemino y Cansado llenaron el Rosalía con el espectáculo «Parecido no es lo mismo», que encandiló al público
08 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Reza el folleto de Parecido no es lo mismo, el sexto espectáculo de Faemino y Cansado, que cuando uno acude a un show de la pareja persigue verla haciendo no lo mismo, pero sí algo parecido. La diferencia entre «lo mismo» y «lo parecido» lo dan las historias, las imágenes y los chistes. El resto llega con marca de la casa: humor que retuerce la cosa más banal y lo arroja sobre la espiral del absurdo, hasta que no da más de sí y se detiene en medio de la carcajada general. Todo ello ante una audiencia que los adora y que los agasaja, lleno tras lleno, de la mejor manera con la que se puede complacer un cómico: con la risa.
En este primer pase, estaba todo el aforo del Rosalía vendido con antelación. Para la función de hoy apenas quedaban seis entradas antes de arrancar el espectáculo. Se quedaron en nada a su fin. Los poseedores de estos tiques podrán imbuirse esta noche en el particular mundo Faemino y Cansado, un universo en el que las mentes entran en estado de ebullición y los conceptos y las situaciones disparatadas se van hilando en medio de una tormenta de humor.
El show lo comanda Cansado, que arranca con una típica conversación vacía y obsesiva del tipo «!Cómo pasa el tiempo! El tiempo pasa qué es una barbaridad, es que buff, el tiempo va muy rápido». Y en menos de dos minutos ya tiene al público comiendo en su mano.
El dúo se rió de su éxito («Marx estaba bien, pero nos gustan los deportivos», decía Cansado), de la izquierda («Llamazares, ¿quieres venir a dar una vuelta en mi coche», continuaba) y hasta de Manolo del del bombo («Necesitamos un animador menos casposo», les decía por teléfono la reina), pero sobre todo lo que hicieron Faemino y Cansado fue desternillarse de la vida misma: de los oficinistas perezosos, los celos ocultos de los artistas o lo que en realidad quieren decir los poetas tras sus versos almibarados. Y sin aburrir ni un solo minuto con su particular «no es lo mismo, pero parecido».