Ilustración y diseño con aroma infantil

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Desde hace un año Carolina y Nelda crean complementos de corte «popero»

26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Por cada lápiz un millón de ideas». Ese es el lema de Carolina Fraguío y Nelda Gil con su proyecto Fábrica de Lápices. Bajo esa marca fabrican desde hace un año complementos que evocan el mundo de la infancia y sus alrededores. «Pues que conste que tenemos un pasado heavy», puntualiza Carolina. Confiesa que muchos de esos diseños tan suaves y poperos han salido con Muse sonando de fondo. «Yo ya no llevo camisetas de Iron Maiden, pero sigo escuchando lo mismo», añade Nelda que, tras pensarlo unos segundos, se sincera: «La verdad es que no sé como hemos llegado hasta aquí viniendo de donde venimos», dice sin poder contener la risa.

En la habitación que Nelda reserva en su casa para trabajar en la Fábrica de Lápices -nombre tomado del mítico edificio ferrolano, su ciudad natal- se amontonan las telas, los lápices y las máquinas de coser. Son el resultado de un acuerdo que sellaron en el extinto café Universal: «Era una tarde de invierno y estuvimos ocho horas hablando de ideas y proyectos», comenta Nelda. «Y todavía hay muchas por salir aún», completa Carolina.

Por ahora, en su catálogo se pueden encontrar cosas tan sorprendentes como los chupetes-galleta o las camisetas con alas de ángel. También, objetos tan bonitos como las libretas con ilustraciones de gatos o los broches del mismo estilo. «Ahora pretendemos ampliar la línea al mundo de la bisutería», anuncia Carolina, que también espera poder llevar todas sus creaciones a las camisetas.

«Más naíf pero menos ñoña»

Nelda guarda enrollado bajo su mesa de trabajo su título de ilustradora. «Cuando las ves en una libreta y la gente la compra, te das cuenta de que ha servido para algo», confiesa anunciando que en el futuro van a ser «más naíf y menos ñoña». ¿Cómo? «Vamos a quitar el rosa y lo vamos a suplir por otros colores», responde. «También vamos a mezclar fotografía e ilustración», añade Carolina, que anuncia un nuevo objetivo. De una caja saca un anillo. En su parte exterior tiene un gato. «Esto es lo que queremos explotar, vamos llevar nuestras ilustraciones a todo tipo de soportes», comenta eufórica Carolina, que confiesa pasárselo «en grande trabajando en esto». «Ojalá llegase el día en el que pudiéramos vivir con La Fábrica de Lápices», suspira.