Las bicis toman las calles coruñesas

María Novoa A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

¿Está Coruña preparada para el auge de bicicletas?. Hay versiones para todos los gustos, tantas como los diferentes tamaños, modelos y colores de bicis que encontramos por la calle.

Desde el Ayuntamiento, con la puesta en marcha del servicio de alquiler de bicicletas se promueve el uso de este transporte. Lleva en funcionamiento un año y las previsiones de Bicicoruña para el 2010 son alcanzar los 3.000 usuarios. El servicio va dirigido a personas mayores de edad, aunque los menores con edades entre los 14 y 18 pueden disfrutar del sistema previa autorización de los padres.

Es sobre todo con la llegada del buen tiempo cuando la gente se anima a salir y disfrutar de una jornada pedaleando por la ciudad, aunque a veces ir de un lado a otro puede convertirse en una prueba de obstáculos si los coches no respetan a los ciclistas.

Verónica Sánchez suele salir con la bicicleta y asegura que el paseo marítimo se encuentra en mal estado: «Es un escándalo, las baldosas están rotas, vas esquivando peatones y a la vez intentando no caerte. Cuando por fin llegas a la zona señalizada la cosa va un poco mejor, pero hay tramos en los que el cemento está roto, así que a veces es mejor bajar a la carretera; no entiendo cómo pueden tenerlo así».

Ezequiel Fernández es camarero y utiliza el servicio municipal de bicicletas para ir al trabajo. Se queja de que el sistema falla bastante porque «el servicio electrónico es inconstante, unas veces funciona y otras no». Cree que la idea está bien, pero se debería tener en cuenta la infraestructura de la ciudad. «Si lo comparas con otras ciudades como Barcelona o Ámsterdam esto me da un poco la risa, me parece un servicio caro y mal planteado, sinceramente creo que montaron la casa por el tejado, no puedes dejar unas bicicletas para que las use la gente cuando la ciudad no es cómoda para ello». Además, opina que las bicicletas naranjas resultan demasiado pesadas para conducir. «Ahora las están cambiando por unas de color plateado que son más ligeras, están algo mejor, pero aún así tienen pocas velocidades y como intentes subir una cuesta un poco pronunciada es misión imposible».

Paradoja en las ventas

A la hora de desplazarse por la ciudad Isabel Darriba busca los itinerarios en los que sabe que encontrará menos coches y que le permitan llegar rápido a su destino. «Tienes que amoldarte al tráfico e ir por zonas seguras, el paseo me parece una buena opción», dice. Suele utilizar su bicicleta para ir al trabajo y el fin de semana para relajarse y reconoce que no utiliza el carril bus porque no hay espacio: «Los taxis y autobuses pasan a toda velocidad y da más miedo circular por ahí que por el medio de la carretera». Los empresarios se quejan de las ventas, dicen que no aumentaron, y que se mantienen al mismo nivel de años anteriores, aunque reconocen que la presencia de bicicletas circulando por la ciudad cada vez es mayor.

La experiencia de pedalear, sentir el viento contra el rostro y desplazarse a cierta velocidad por la carretera le da otro significado a una actividad que se ha hecho tan monótona como ir de un lado a otro. El camino que se recorre depende mucho del medio de transporte, y con la bicicleta se puede disfrutar de sensaciones que permiten escapar de la rutina.