«Prefiero que los conciertos no se celebren en las playas». Así de claro se mostró ayer el jefe de la Demarcación de Costas, Rafael Eimil, en relación al festival Noroeste Pop Rock, que todos los años se celebra en la playa de Riazor. «Indudablemente tiene una cierta tradición, aunque yo creo que hay sitios alternativos para este tipo de actividades», señaló. En cuanto al macroconcierto que también se va a desarrollar este verano en la playa de Santa Cristina, el responsable de Costas comentó que el Ministerio de Medio Ambiente plantea ciertas restricciones, como que las instalaciones fijas se sitúen fuera de los arenales.
Rafael Eimil intervino ayer en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz, y también se refirió a la celebración del San Juan en los arenales urbanos. Con respecto a la suciedad que generan las hogueras y la aglomeración de gente dijo que «una vez al año no hace daño» y que nunca se ha planteado prohibir una celebración tan popular y con tanta tradición en la ciudad. En este sentido, aclaró que el Ministerio de Medio Ambiente considera que deben respetarse los eventos que tradicionalmente se desarrollen en todas las playas. «Y esto es tan solo un día, en el que el Ayuntamiento pone grandes medidas de seguridad y limpieza. Nosotros, en ese aspecto, no tenemos nada que objetar», comentó.
Por otro lado, el jefe de la Demarcación de Costas indicó durante su intervención en Radio Voz que el pasado viernes finalizaron los trabajos de ampliación de las playas de Riazor, Orzán, Matadero y San Amaro. Según explicó, todos los arenales están listos para el baño, aunque la acción del mar tendrá ahora que actuar para desplazar los finos que quedaron en suspensión y que dan el aspecto blanquecino al agua de la ensenada. Calculó que después del próximo invierno el perfil de la costa se habrá asentado y unificado y que el color del agua volverá a ser el habitual.
Insistió en que los 320.000 metros cúbicos de arena que se extendieron en estas cuatro playas es del mismo tipo que se echó en 1988 (450.000 metros cúbicos). La única diferencia, puntualizó, es que la que se ha puesto este año ha sido lavada dos veces antes de ser impulsada, también con agua, a las playas. Además, la nueva arena se vertió debajo de la que ya había, por lo que la arena seca sobre la que los bañistas extenderán sus toallas «es la misma que se encontraron el año pasado».
Eimil comentó también que durante los tres meses que duraron las obras de relleno (inicialmente eran de 14 meses) las dragas solo dejaron de trabajar tres días, ya que no pudieron fondear en la bahía debido a que había olas de tres metros. Los mercantes que trasladaron la arena desde el puerto de Cee hasta los muelles de Ferrol y A Coruña tan solo paralizaron su actividad por mal tiempo en una jornada.