«La gente va a tener que cambiar el chip»

María Castrillo A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

«Como esto siga así va a parecer la ciudad fantasma». María del Carmen Santa Mariña augura este final a su barrio, el Orzán, nombre también de la calle que se convertirá en zona peatonal precisamente para tratar de evitar eso. Una señora que lleva viviendo once años en esta vía está muy contenta por la nueva situación de la calle, pero pide que «se siga mejorando».

Pedro es el jefe de Mamá Ya Lo Sabe, un bar que abrió hace siete meses, mientras otros cuelgan el cartel de Liquidación por cierre. Confía en que la calle se recuperará y vendrán más comercios: «La gente tiene que cambiar el chip y dejar de pensar que es un barrio de prostitutas». Lo dice porque él ya estuvo viviendo en el Orzán hace ocho años y recuerda que entonces sí que había mal ambiente. «Todo estaba lleno de prostíbulos y drogadictos. Ahora ha cambiado mucho, pero la ya tiene la etiqueta colgada», explica. Una de estas mujeres que dan esa fama al Orzán espera en la esquina del bar Frankfurt por las tardes. Lleva unos meses frecuentando esta zona y asegura que no se quiere mover. De hecho, espera tener más clientes al hacer la calle peatonal, pero no todos los vecinos están de acuerdo. Matilde vive en la calle paralela y asegura ver prostitutas cada vez que sale a pasear al perro cada noche, y comenta: «Yo no estoy en contra de ellas, pero que se vallan a otro sitio que no sea el centro». Su marido, José Manuel Veiga, asegura que «el problema del abandono de la zona no se arregla poniendo suelo nuevo. La gente volverá a estropearlo como ha hecho hasta ahora, con cristales, chicles, cacas de perro y meadas». Este antiguo marino mercante viajó hace 30 años a Singapur, donde las calles eran unos «campos de minas», y propone la misma solución que se aplicó allí: multar. Ahora, hasta «se puede comer en el suelo».

El «Soho» de A Coruña

Algunos comercios se asociaron para crear la Zona Soho. Como explica Chus, dueña de una de las dos tiendas de ropa de la calle, Vaiben: «El principal objetivo es atraer gente al Orzán. Para lograrlo organizamos un mercadillo en junio y la semana pasada pusimos una pantalla en la calle sobre la que se proyectó una peli. Ahora hay que hacer más cosas». Chus y Pedro mantienen la esperanza de ver nacer un nuevo barrio.