Al día siguiente, más de lo mismo. Las mareas vivas volvieron a desbordar el río Mandeo a la altura del muelle del puerto, así como en el barrio de la Ribera durante la madrugada del lunes al martes. El bar O Malecón registró un nivel de agua de quince centímetros dentro del local (el día anterior, 45), y en las naves del puerto volvió a irrumpir con fuerza haciendo nuevos desperfectos. Un día antes, Almacenes Iberia, de cereales y fertilizantes, había sufrido grandes pérdidas por la crecida, además de paralizar la producción de la nave. Ayer, a diferencia del lunes, el barrio no registró cortes en el suministro de luz. Pasadas las cinco de la mañana, al barrio de la Ribera acudieron efectivos de la Policía Local y de Protección Civil para comenzar a achicar agua. En ese momento, las barcas del Mandeo flotaban al mismo nivel que los coches aparcados en la carretera de la Ribera. Buena parte de los neumáticos aparecieron cubiertos por el agua.
Ante la tercera entrada del agua en los locales, algunos empresarios con sede en el puerto criticaron la configuración del muelle, ya que, denuncian, «los niveles están mal hechos». La obra de ampliación del puerto de Betanzos data de 1957 y fue diseñada por el ingeniero Eduardo Valderrama. «Ya entonces se advirtió a los que ejecutaban la obra de que había desnivel», señalan. Como solución, aseguran que basta «una pequeña inversión en cemento» para elevar en veinte centímetros una parte del muelle que dificultaría el acceso del agua a las naves ante crecidas tan acusadas como estos días.
La medida parece haber sido bien encajada por el Concello de Betanzos, que ayer valoró incluso la necesidad de elevar la cota del paseo que bordea la zona de la Ribera y así impedir la subida del nivel del agua, al igual que en el puerto.
Además de las conversaciones con la Consellería de Medio Ambiente, a través de Augas de Galicia, el Ayuntamiento también se puso en contacto con afectados de la zona del puerto para ofrecerle su colaboración a la hora de presentar las reclamaciones que estimen oportunas por los daños de las crecidas.