El hombre está acusado de violar a una joven que llevaba a Ferrol en su vehículo, aunque él sostuvo siempre que las relaciones fueron consentidas después de que la chica se le insinuase. La fiscala no le cree y pide para el procesado una pena de nueve años de prisión.
El imputado ocupó ayer el banquillo de los acusados de la sección primera de la Audiencia Provincial para responder por esos hechos sucedidos el 15 de octubre del 2006 en Guísamo (Bergondo). Según denunció la supuesta víctima, que no se presentó al juicio, aquel día acudió desde Ferrol a A Coruña con el procesado. Tras pasar la tarde, decidieron regresar. Y a la altura de Guísamo le pidió al imputado que parara el coche, que necesitaba hacer sus necesidades. Así, cuando estaba tras unos arbustos, según la presunta víctima, el hombre aprovechó que tenía los pantalones bajados y la agredió sexualmente. Contó que el procesado la arrastró hasta el coche y consumó la violación. El hombre negó esas acusaciones. Recordó que aquella tarde acudió con ella a A Coruña y en Guísamo le pidió que parara. Cuando se subió de nuevo al coche lo hizo con los pantalones bajados. Así que él aceptó acostarse con la denunciante.
Tras su declaración, entró en la sala un amigo de ambos. Afirmó a preguntas de la defensa que la supuesta víctima era una chica «alocada». Y que la vio dos días después de los hechos y que no le comentó nada de que el procesado la había violado.
El juicio se suspendió debido a la incomparecencia de un forense y, sobre todo, de la víctima, que será obligada a testificar.