Galicia también tiene su propio Roncesvalles

A CORUÑA

El camino entre Roncesvalles y Santiago suele hacerse en aproximadamente un mes, sin etapas de descanso, con colas en los albergues, descenso de peso, jornadas de descubrimiento interior y éxtasis final ante el pórtico de la Gloria tras 760 kilómetros con mochila a cuestas. Pero en el siglo del estrés y las vacaciones fraccionadas, existe la posibilidad de realizar el mismo trayecto en una única jornada a pie, pisando el Camino Inglés y con solo 45 kilómetros de desgaste. Para ello, el peregrino deberá iniciar su andadura en la parroquia de Brexo-Lema, en el municipio de Cambre. Una vez allí, en un cruce de múltiples caminos se encuentra el lugar de Roncesvalles (Roncesvales en el nomenclator de la Xunta), un núcleo de cuatro casas. Se avisa: este trayecto no es válido para recibir la compostela (se requiere justificar un mínimo de cien kilómetros a pie).

El origen del nombre en esta zona no responde a una explicación etimológica latina ( Roscida Vallis ) cuyo significado es valle rociado , poco que ver con la orografía de esta parroquia. Además, el término Roncesvalles contrasta con el evidente origen gallego de los lugares limítrofes como Outeiro, San Paio, Formigueiro o Pousadoira. Uno de los más veteranos de la zona da alguna pista. «Aquí hubo una guerra de piedras hace muchos años, justo en este sitio y dicen que por ahí viene el nombre de Roncesvalles», señala Antonio Tizón, que pasea junto a la marquesina del autobús, cuyo rótulo presenta uno de los dos vestigios del nombre Roncesvalles en la zona. El otro es la empresa inmobiliaria de José Luis Muñiz, que amplía la información facilitada por Antonio. «Al parecer, fue en la Guerra Civil, hubo una batalla que se originó en otras zonas de Cambre y fue especialmente dura en este punto», señala José luis. De este modo, la denominación sería un homenaje a una batalla histórica en la localidad navarra de Roncesvalles en el año 778, donde los vascones derrotaron a Roldán, que dirigía las tropas de Carlomagno.

El lugar cambrés de Roncesvalles tuvo como epicentro un gran árbol que llamaba la atención. «Era un fresno enorme, se necesitaban cuatro o cinco hombres para abrazarlo y en el centro estaba vacío porque lo habían quemado», recuerda José Luis Muñiz, que proyecta en la misma esquina un grupo de veinte viviendas que presenta como «Urbanización Pazo de Roncesvalles». «Del pazo solo recuerdo un muro exterior, prácticamente una ruina», señala José Luis, que fue testigo de otro momento histórico en el lugar de Roncesvalles: «El día del Hortensia vi por el retrovisor de mi coche como caía el árbol».