En la plaza Padre José Rubinos el sol no calienta igual en todos los bancos. Los vecinos más veteranos, los que más paran en este espacio partido en dos por la ronda de Outeiro, saben que hay asientos a los que esquivan los rayos durante todo el día. Señalan al cielo para dar la explicación. «Plantáronlle aquela cousa estreita que fai máis sombra». Y la «cousa estreita» es un edificio de siete alturas y bajo cubierta que se alza entre un edificio de cuatro y otro de cinco plantas. Quizá sea un efecto óptico pero la mayor altura con respecto a los inmuebles que lo flanquean acentúan la delgadez.
«Como teñan esquerda e dereita en cada planta a ver cómo entras os veciños», señala María, una residente de la avenida de Arteixo que acude regularmente a esta plaza colonizada por las palomas. En total son cinco los edificios de ocho alturas salpicados entre otros quince con cuatro o cinco plantas y con varias décadas de historia, como se refleja en los carteles que coronan todos los portales: «Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley del 27 de noviembre de 1953 y es de renta limitada». El contraste de alturas da un aspecto irregular, un curioso skyline que sirve de puerta de entrada al barrio de los Mallos, como un pequeño Manhattan. Uno de los edificios altos aún es solo un esqueleto de hormigón.
«La boca de un viejo»
En contra de lo que se prevé en el nuevo PGOM, en esta plaza los edificios más pequeños tendrán a crecer, en lugar de menguar los más altos. La idea gusta. «Si le dan altura a los otros bloques entonces quedará decente, pero ahora parace la boca de un viejo», señala un vecino de la Sagrada Familia que acude a una confitería de la plaza. Porque aunque los inmuebles sean viejos, negocios haberlos haylos, como una guardería, una clínica veterinaria o incluso una sucursal bancaria. Pero el proyecto de nuevas torres ha obligado a trasladar una clínica dental y una tienda de comestibles. «Van facer moitas alturas e ao mellor perdo o sol na miña cociña», se lamenta María. «Somos moitos e hacia algún sitio temos que crecer, se non hai espacio ao largo haberá que poñer á xente ao alto», añade.