El ámbito de San Pedro de Visma fue el primero en ver las excavadoras de la tercera ronda. Y la familia de Elvira Iglesias López (conocida en Visma como una de «las de Pascua», el nombre de su abuela) fue la última o penúltima en ser expropiada por el Ayuntamiento. Casi todos los hermanos siguen viviendo allí, pero a su hija la dejaron sin casa y se tuvo que buscar un piso en Novo Mesoiro. «Era una casa nueva, enorme, con cuatro habitaciones y tres cuartos de baño. Pero lo que le dieron por ella no le llegaba para comprar un piso en esta zona». Aunque reconoce que se ha mejorado el barrio con la apertura de un parque infantil y nuevas comunicaciones viarias, se queja de que las expropiaciones la han separado de su hija, de su nieta... «¿Y eso cómo se paga?». Asegura que su caso no es el único y que la tercera ronda «fastidió a mucha gente». «A quien le expropiaron una casa pequeña lo sintieron como si fuera una casa grande, porque esta es una zona tranquila, familiar y, aunque no tengamos muchos servicios, vivimos contentos», asegura.