Hace un año, varios fragmentos de un vivero llegaron a una playa de Ares

La Voz

A CORUÑA

A mediados de febreros del año pasado, unos pocos días después del paso de la ciclogénesis explosiva Klaus por Galicia, los restos de una batea llegaron a algunas playas de Ares, como la del Raso. La pieza era similar a la aparecida ayer en Veigue. Los desperfectos son comunes en todo el litoral gallego en situaciones de temporal. De hecho, al mismo tiempo que desaparecía una de las casi doscientas bateas de Lorbé, otras zonas sufrían daños con los emparrillados de madera sumergidos o los bidones en la superficie. En situaciones así la flota está obligada a acentuar el cuidado en el mar, ya que este tipo de flotadores metálicos o vigas maestras pueden causar importantes daños en las embarcaciones. De hecho, Salvamento Marítimo de Fisterra o los Guardacostas de Galicia también guardan especial recelo en los días posteriores a importantes temporales. Los desperfectos se suman, además, a las cuantiosas pérdidas de los moluscos que se desprenden de las cuerdas de las bateas.