La empresa consultora que ha realizado el plan de desarrollo turístico de la ciudad ha fijado como primera actuación del mismo la búsqueda de un nuevo lema que sirva para posicionar a A Coruña en el mercado y que genere interés que repercuta en el incremento del número de visitas. Para ello, el Ayuntamiento procederá a la convocatoria de un concurso para definir ese nuevo eslogan que sustituya al Balcón del Atlántico , que actualmente continúa en vigor.
«La idea que debe transmitir ese nuevo lema es el de que tenemos una ciudad que transmite bienestar y la posibilidad de desconectar a aquellos que lo deseen, pero también que A Coruña es una ciudad viva, acogedora y en la que siempre ocurre algo», explicó Luis Gali, uno de los promotores del citado estudio elaborado por la consultora Daemon Quest a petición del Consorcio de Turismo de A Coruña.
En esa nueva definición de la ciudad, los promotores del plan de desarrollo turístico también pretenden utilizar las nuevas fortalezas de la urbe coruñesa en el marco de la competencia global del resto de ciudades. Así, entre los asuntos en los que puede competir A Coruña para captar nueva clientela figuran áreas como la del turismo náutico, donde se ofrece el mayor número de amarres para embarcaciones privadas de todo el norte de la península Ibérica, y también la creación de algún evento que sirva para recuperar las tradiciones premedievales al amparo de la recién conseguida designación, por parte de la Unesco, de la torre de Hércules como patrimonio de la humanidad. «Hay un marco de actuación sobre temas de la época romana o la celta que pueden ser utilizadas para posicionar a la ciudad en el mercado y contribuir a generar un incremento de los ingresos del PIB de la ciudad», insisten desde Daemon Quest.
Otros eslóganes
El eslogan más famoso es el de La ciudad en la que nadie es forastero , que data del año 1962. Entonces, el alcalde Peñamaría de Llano, pretendiendo destacar la tradicional hospitalidad de A Coruña, introdujo el lema en una carta de saludo a los participantes en una competición ciclista que se celebraba en la ciudad.
El sobrenombre más antiguo se lo puso Emilia Pardo Bazán, que la llamó Marineda. Otro escritor, Álvaro Cunqueiro, en un artículo publicado en La Voz en 1954, hablaba de «La ciudad de la luz».
Por su parte, Mariano Tudela se refería a A Coruña como «la ciudad donde el tiempo parece perderse»; Julio Rodríguez Yordi la definió como «Cristal y sonrisa»; Carlos Martínez Barbeito la llamó «Hija del mar»; y Camilo José Cela la reflejó con un «Balcón del mar», cercano al eslogan aún vigente de Balcón del Atlántico .
Ramón Otero Pedrayo aludió a ella como «Ciudad luminosa»; Pedro de Repide la denominó como la «Ciudad encantada y espejo de las horas» y César González la llamó «Ciudad elegante».