Cinco días en blanco por Aranga

Un soplete para calentar tuberías. Un todoterreno para llevar al médico hasta la casa de una enferma. La zona alta de la comarca tira de ingenio para sobrevivir a la nieve


En la aldea de Castro han descubierto un nuevo uso para el soplete. Sirve para desatascar cañerías heladas. El de la idea es Pepe Rivera, propietario de una granja en este lugar de Aranga colonizado por la nieve durante los últimos cinco días. Este lunes ya no nieva, pero el espeso manto blanco se resiste a desaparecer. Se encuentra en medio de una batalla entre el tibio del sol y el frío del hielo que se esconde bajo la nieve.

En la granja de Pepe viven un centenar de vacas que no han pasado especiales apreturas pese al gélido tiempo. Quitando la anécdota de las cañerías, que se ha resuelto con el calor del soplete. El resto de contratiempos, no pasó a mayores.

-¿E quedaron algún día sen pan?

-Si, pero non houbo problema porque tamén o facemos na casa.

Y la casa está a unos escasos trescientos metros de la granja, por lo que tampoco impidió el acceso al centro de trabajo. Los quitanieves dejaban libre la carretera a la Nacional a partir del mediodía. Por las mañanas, el lugar era inaccesible. «Pero por sorte non houbo ningunha urxencia durante estes días». Y para esos casos está el todoterreno de Rafael, que en la tarde noche del domingo se pasó ejerciendo de gruista con sus vecinos y con una ambulancia que no pudo acceder al lugar de Caínzos, donde una mujer de 84 años necesitaba asistencia médica. La ambulancia solo pudo avanzar quinientos metros en la carretera de desvío, pero Rafael llevó en su vehículo al médico y la enfermera hasta la mujer. Su jornada de beneficencia no paró ahí. «Ate a unha da mañá estiven retirando coches das cunetas», señala en su casa se Pasarín. «Todos esvaraban co xeo e a neve». Finalmente, el todoterreno se pasó la mañana de ayer en el taller.

Pero en Aranga se da menos importancia a la nieve que en los telediarios. «É cuestión de mentalizarse e saber que cada ano hai oito ou dez días en que quedas bloqueado pola neve», dicen los vecinos, que el pasado fin de semana se mostraron muy sorprendidos por la afluencia de coches a las cunetas de la N-VI a la altura de Montesalgueiro. No era un accidente múltiple sino una concentración de gente que acudía a tirarse bolas y revolcarse en la nieve. «A min non me cabe na cabeza, eu paso noites rodeado de neve e logo a xente desprázase para xogar con ela», señalaba Pepe mientras avanza entre el manto blanco.

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