El regidor acudió de visita al campamento urbano del centro cívico del Castrillón, y escuchó los comentarios de los niños participantes
29 dic 2009 . Actualizado a las 11:48 h.Adrián tiene 5 años y es uno de los 375 niños que este año participan en los campamentos urbanos organizados por el Ayuntamiento en los centros cívicos municipales. Sorprendido por la visita y sin enterarse muy bien de que el señor de barba con el que hablaba era su alcalde, le explicó ayer por la mañana a Javier Losada que estaba elaborando un cuadro con material reciclado para regalárselo a su amigo invisible.
El personaje principal de su dibujo era otro hombre con barba, más blanca y más larga, vestido con traje rojo y que estaba colocando cuatro regalos debajo del árbol de Navidad. «Son los cuatro regalos que me dejó Papá Noel: un volcán de juguete, una consola de los Gormiti, el señor del Mar» y dos calzoncillos con el dibujo de un monstruo de nombre indescifrable, por mucho que Adrián lo repitiese.
Reconoció ante el alcalde que todo eso se lo había traído Papá Noel porque había sido «muy bueno», aunque tenía puestas muchas más esperanzas en los Reyes Magos: «Pedí un garaje con muchos pisos, coches y un tiranosaurio rex».
Al igual que Adrián, el resto de niños que participan en el taller navideño del centro cívico del Castrillón, hizo una pausa en su actividad artística para atender a la visita, pero un minuto después continuaron pintando las cartulinas en un silencio más o menos sospechoso. «Normalmente son algo más ruidosos, pero siempre se portan bien», explicaba Antonio, uno de los cuatro monitores responsables del campamento navideño que se desarrolla en este centro cívico. El caso es tenerlos entretenidos durante las tres horas que duran las actividades y que, básicamente, tienen como objetivo, según explicó el propio alcalde, «fomentar la educación en valores de ciudadanía, convivencia y respeto».
Conciliación
De hecho, Losada destacó que estos campamentos urbanos no solo favorecen la conciliación de la vida familiar y laboral de los ciudadanos, sino que también fomentan un ocio formativo entre los más pequeños.
Según explicaron los monitores, la temática de los campamentos de este año versan sobre la preparación de los regalos y el significado de regalar.
Por este motivo, los niños «ayudan» a los pajes y los elfos en su labor de todos los años y aprenden la importancia de compartir juegos y juguetes. Así, los cuadros que ayer elaboraron Adrián y su compañero de mesa, Pablo, de 4 años, se lo llevarán a casa otros niños que participan en el campamento.