Recibirá al Barcelona el próximo sábado tras tres triunfos seguidos e igualado a puntos con la cuarta posición
30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lopo dio tres nuevos puntos a un Dépor firme y sin fisuras, que supo adaptarse a un terreno de juego inaceptable. Una nueva acción a balón parado, la décima que acaba en gol de sus 17 dianas, disparó la alegría de los coruñeses. Este equipo, basado en una seguridad defensiva a prueba de bombas y su inquebrantable fe en que la oportunidad de llevarse el partido terminará por llegar, igualó ayer a puntos las plazas de Champions. El Barça tricampeón visitará en Riazor a un equipo al que la etiqueta de revelación le comienza a quedar pequeña. Quiere convertirse en candidato a todo.
En Santander le tocó embarrarse mucho antes de disfrutar del triunfo. Pero los deportivistas no rehúyen el trabajo. El éxito les esperaba donde siempre: en una acción a balón parado. En el ecuador de la segunda parte, tras lanzar Guardado un córner, en la segunda jugada, Lopo envió el balón a la red entre una maraña de piernas.
La primera parte transcurrió entre resbalones. Habla claro de la dificultad que unos y otros encontraron para mantenerse en pie sobre el ¿césped? del Sardinero la estadística de disparos entre los tres palos. Solo hubo uno, la falta directa que Sergio lanzó floja y a media altura desde la perpendicular de la portería en el minuto 38. Toño blocó sin problemas.
Lotina dio continuidad al esquema que estrenó contra el Atlético. Con Riki, Mista y Lassad rondando el área rival, la entrada de Sergio modificó la disposición de los pivotes, pues el catalán se ubicó en el centro y desplazó a Antonio Tomás a la derecha y a Juan Rodríguez a la izquierda. Pero este sistema, que había disparado el caudal ofensivo blanquiazul en la anterior jornada, ayer se reveló ineficaz. El ritmo lo marcaron los errores del rival y, así, mientras el Racing solo encogió el corazón de los deportivistas en dos errores casi consecutivos en el saque de Aranzubia, los visitantes se conformaron con un par de contragolpes llevados por Filipe, imparable en sus subidas con el balón en los pies.
La lesión de Lassad, sustituido por Guardado en los últimos instantes del período inicial, sirvió para comprobar la polivalencia de Juan Rodríguez, que se convirtió en un mediapunta más. El mexicano se incrustó en el centro del campo, lejos de la portería, pero donde se involucra más con el balón. En Santander ni se le notó la inactividad de una semana en la que pasó más tiempo con gripe que entrenándose en Abegondo.
Nada cambió tras el descanso, pese a que un ejército de jardineros se aplicó por volver a enterrar los terrones levantados antes. Y eso que Geijo, quien había reclamado un posible empujón en el área de Lopo, solo tardó 40 segundos en probar los reflejos de Aranzubia en un remate que buscaba la escuadra.
Fueron momentos de achuchón local, cuando Serrano no encontró oposición y surtió de balones a sus delanteros. Lotina recolocó al equipo en un 4-4-2 y Juan Rodríguez, que se retrasó a la derecha, acabó con la sangría. El Dépor, que no existía en ataque, con Mista lejísimos de su rendimiento en los últimos partidos, volvió a sonreír con la entrada de Pablo Álvarez como mediapunta. Tras el gol el Racing se hundió. Solo existió Colsa, que envió al palo una asistencia de Xisco cuando el centenar de aficionados del Dépor cantaban: ¡Barça, Madrid, ya estamos aquí!