El público abarrotó el Coliseo para seguir la demostración de las distintas agrupaciones de la Guardia Civil con motivo de su semana grande
03 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La Guardia Civil dejó al respetable con la boca abierta. Porque, aunque los malos, los explosivos y las víctimas eran de mentira, en su despliegue de medios y habilidades no había trampa ni cartón. La Benemérita mostró a un público entregado su destreza, su forma de trabajar, de detener, de hallar droga, de desactivar explosivos, de proteger a personalidades, de rescatar accidentados en montaña, de montar a caballo, y hasta de hacer música. Algunos de sus mejores agentes, pertenecientes a distintos cuerpos, convirtieron el Coliseo coruñés en un teatro de operaciones, en un espectáculo interrumpido constantemente por los aplausos. Había niños, jóvenes, mayores y muchísimos guardia civiles llegados de toda Galicia para, esta vez, ver a sus compañeros hacer lo que ellos hacen todos los días.
Al espectáculo no le faltó ni el speaker , que comenzó la demostración, incluida en el programa de actos de la Semana Grande de la Guardia Civil, explicando al público cómo se detiene a un hombre que tuvo la osadía de secuestrar a los asistentes. «Quiero ser como el Lute, quiero que venga la televisión, al suelo o disparo», gritaba el delincuente de guasa desde la grada. En eso, agentes de la agrupación de Reserva y Seguridad fueron tomando posiciones por todos los rincones de Coliseo. Unos irrumpieron en vehículo, otros se deslizaron en cuerdas desde el techo, otros apuntaban al malo con mira telescópica, y había uno que hizo de negociador. ¿Cómo en las películas? «No, como en la realidad», precisaba orgulloso un agente del grupo de Homicidios del cuartel de Lonzas. Sobra decir que, en minutos, los agentes se hicieron con el control del Coliseo y al ratero se lo llevaron como a un bulto.
Tras la acción, la música, la que interpretó, en formación, la Escuadra de Gastadores, Banda de Cornetas y Tambores. Tras las piezas musicales acordes al acto y al cuerpo, aparecieron en el Coliseo algunos de los mejores perros adiestrados de la Guardia Civil, que lo mismo detectan explosivos, droga o accidentados en la alta montaña. Los chuchos hicieron las delicias de los presentes, tan obedientes y con tan buena planta.
Se fueron los perros y el equipo de montaña pidió al respetable que se imaginara que el Coliseo era un valle junto a un acantilado, que es mucho imaginar. Pero resultó, y las cuerdas se desplegaron desde el techo para elevar a las alturas al accidentado, actuación aplaudidísima por el público. Tanto, como las maniobras de evasión en vehículo, con derrapes o la desactivación de un explosivo, con robot incluido. Y, como colofón, el himno de la Guardia Civil con la caballería firme.