Vaya por delante que esta noticia tiene, en principio, un final feliz que hoy debería comprobarse. Pero aún ayer al mediodía, Jorge y su familia no tenían la confirmación oficial de que su problema estaba completamente resuelto. Jorge es un joven de quince años, con síndrome de Down y residente en Cambre. Este mes comenzaba una nueva etapa escolar en el instituto de A Barcala, donde iba a cursar primero de ESO. Dada su peculiaridad, la Xunta de Galicia le había asignado la figura de un cuidador que lo atendiera durante los momentos de entrada y salida del centro, así como en los recreos. Pero el pasado lunes el instituto le comunicó a los padres que el cuidador no llegaba y, de una manera muy diplomática, les recomendó que en tales circunstancias lo correcto era que Jorge Baizán Canosa no acudiera a clase mientras la consellería no resolviese el asunto del cuidador.
La desesperación invadió entonces a esta familia de seis miembros -con otro en camino-, cuyos progenitores tenían que multiplicarse para atender las demandas escolares de los cuatro hijos. Ayer Jorge se quedó en casa, circunstancia que no complicó la agenda familiar ya que su madre, Aránzazu, está de baja por maternidad. Así las cosas, una vez publicada en La Voz de Galicia la situación en que se encontraba Jorge, se comenzó a buscar una solución al problema. «La Consellería de Educación reclamó de urgencia el expediente del alumno», comentó el padre de Jorge, Vicente Baizán.
Por la tarde, la delegada de Educación en A Coruña, María Teresa Villaverde, confirmó a este periódico que Jorge Baizán «xa ten asignado un coidador».
Extrañada por la recomendación del instituto de A Barcala de que el alumno no acudiese a clase hasta contar con un cuidador, la delegada reiteró que «en Santiago xa tiñan decidida a persoa que se encargará de Jorge». Pasadas las siete de la tarde, fue la propia María Teresa la que se puso en contacto con la familia para comunicarle que ya podría incorporarse a las clases con el resto de sus compañeros.