Placas de hormigón en Ramón y Cajal y Salgado Torres dificultan el asfaltado

La concejalía está realizando pruebas para asentar los bloques del pavimento instalados en la década de los 70


La Concejalía de Infraestructuras se plantea reasfaltar las calles Ramón y Cajal y Salgado Torres, una de las vías de salida de la ciudad, a largo o medio plazo. El concejal socialista Esteban Lareo explicó ayer que esta obra supondría un «elevadísimo coste económico» y que su departamento no puede destinar a una sola ejecución el presupuesto que tiene la concejalía para la reposición de pavimentos de toda la ciudad. «El Ayuntamiento no renuncia a hacer esta mejora, pero es una cuestión de priorizar otras actuaciones que son más necesarias», comentó. De hecho, aunque los técnicos no pudieron concretar el coste de una obra de este tipo, aseguraron que superaría con mucho los 2,5 millones de euros.

Los técnicos municipales recordaron que a principios de la década de los 70 se asfaltaron las calles Salgado Torres y Ramón y Cajal con placas de hormigón de unos 30 centímetros de grosor, instaladas sobre una base de muy poca calidad. Eso hizo que, con el paso del tiempo, el peso de los vehículos provocasen el desplazamiento de las placas y la continua aparición de desajustes en las juntas y baches en el firme. Para paliar estas deficiencias, el Ayuntamiento solo ha podido adoptar soluciones temporales, puesto que un arreglo definitivo supondría picar las placas de hormigón, trasladar los residuos de la demolición a un vertedero controlado y, después, reasfaltar los más de 2,5 kilómetros de calle que hay entre la Casa del Mar y la glorieta de Diz, a la altura del cuartel de los bomberos. Eso supondría una inversión millonaria que el Ayuntamiento no podría asumir sin dejar de realizar importantes obras en otros puntos de la ciudad.

Por este motivo, la Concejalía de Infraestructuras busca ahora soluciones alternativas más eficaces que el simple rebacheo, y ha comenzado a realizar pruebas que permitan el asentamiento de las placas. De esta forma, los técnicos municipales prueban a inyectar más hormigón debajo de los bloques. En otros casos, la solución podría pasar por serrar o fresar las aristas que sobresalen para unificar el firme o bien por instalar una nueva placa de hormigón. «En realidad, no se trata de un problema técnico, ya que existen diversas soluciones, sino más bien dificultades presupuestarias para poder acometer la obra definitiva», indicó el concejal de Infraestructuras.

Obras condicionadas

Además, Esteban Lareo recordó ayer que todas las actuaciones que se realicen en Salgado Torres y Ramón y Cajal estarán condicionadas por otras obras en el entorno. Indicó, en este sentido, que la urbanización de la parcela de la Fábrica de Tabacos todavía está en marcha y que no van a abordar una obra de tan alto coste económico cuando la urbanización de esas calles se tendrán que replantear cuando se aborde el enlace entre Lonzas y A Zapateira y cuando se inicie la construcción de la estación intermodal, ya que la terminal de autobuses dejará el solar que ahora ocupa para otros usos. Además, a más largo plazo, la urbanización del muelle de San Diego también condicionará los accesos a la ciudad por estas dos calles. «Todo ello hará que nos planteemos la necesidad de pavimentar todo el entorno e, incluso, conseguir una mayor humanización y homogeneización de la zona; quizás con una ampliación del ancho de las calles o de las aceras...», explicó el concejal de Infraestructuras. Además, justificó que abordar a corto plazo la mejora del asfalto en Ramón y Cajal y Salgado Torres no sería una decisión acertada ya que, con la construcción de la nueva conexión entre Lonzas-A Zapateira, está prevista la cesión al Ministerio de Fomento de una parte de la actual avenida de Salgado Torres, con lo que su arreglo ya dependería de otra administración.

Sobre el presupuesto de la obra, Esteban Lareo no pudo concretar una cifra, aunque sí hizo una comparación: «Si en la mejora de la calle Barcelona se están invirtiendo 2,1 millones de euros, en Salgado Torres y Ramón y Cajal la cifra sería tres veces la calle Barcelona, ya que el ancho de la calle es mucho mayor y también la longitud (2,5 kilómetros entre la avenida del Ejército y la glorieta de Diz)», indicó.

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