Vecinos de la calle Hortensias, en el barrio de las Flores, denuncian los problemas de humedad y de caídas fecales que les provoca la basura que acumula una mujer
09 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En el bloque número 11 del barrio de las Flores no huele precisamente a rosas. Los vecinos de la calle Hortensias denuncian desde hace más de un lustro los kilos de basura que acumula una de las vecinas del inmueble y las molestias que les provocan tanto dentro de sus propias viviendas como en las zonas comunes.
A los graves problemas de humedad y a la caída de aguas fecales se unen los malos olores que se perciben nada más pisar el portal. El foco se sitúa en uno de los primeros pisos, donde los vecinos afirman que reside Margarita, una mujer de unos 50 años, la cual padece el síndrome de Diógenes.
A pesar de que la situación es calificada de «insostenible» durante todo el año los vecinos aseguran que han llegado a agradecer los días de calor sofocante, cuando esta vecina abre las ventanas.
«A veces le da por no ventilar en días y nos ahoga aquí a todos con el olor que desprenden los kilos de basura que acumula en su casa», afirma Pilar Espiñeira, presidenta de la comunidad del bloque, y que lleva años en pie de guerra para que Margarita tome conciencia de que su actitud es insana para el resto de vecinos.
Juan Luis Galeras es un vecino que vive puerta con puerta con Margarita. Afirma que su mujer es la única «privilegiada» a la que le deja pasar en su casa sin que sea por la fuerza: «Muchas veces ha sido mi esposa la que ha entrado en su vivienda para limpiar o recoger como puede la cantidad de basura que acumula. Sin embargo, pocos días después la situación se vuelve de nuevo insostenible», dice.
«Nunca venderé mi piso»
Además, Jose Luis afirma que si se da la casualidad de que el día de mañana quiere vender su piso, nadie querrá comprarlo. «Esta mujer se ríe de todos nosotros y ya no sabemos qué hacer. Ella dice que vive como le da la gana, y los demás tenemos que aguantarnos», concluye.
Los vecinos creen que la mujer, a pesar de que tiene un grave trastorno mental, «lo que tiene de enferma lo tiene de pilla», y les hace perder tiempo y dinero en solucionar los problemas que les causa con su comportamiento incívico. Siguen reuniendo fondos para luchar en los juzgados, pero han comenzado a pensar que la batalla contra su enfermedad está perdida de antemano.
Visitas policiales
La primera vez que los vecinos denunciaron el comportamiento de esta vecina fue en el año 2003, cuando se presentaron en el inmueble cuatro policías nacionales, acompañados por personal del juzgado, así como un fontanero y un cerrajero.
Desde entonces, los vecinos afirman que a pesar de las visitas policiales, Margarita no cambia su actitud. Los trabajadores de los servicios sociales afirman que han puesto todos los medios a su alcance para solucionar la situación sin lograr ningún tipo de resultado, por lo que se ha puesto el asunto en manos de los juzgados.