Un monumento para Michael

Gabriela Ruiz

A CORUÑA

Daniel García, el gran admirador coruñés de Michael Jackson, le ha escrito al alcalde pidiéndole que en la ciudad se construya una estatua en honor al rey del pop

30 jul 2009 . Actualizado a las 11:58 h.

Daniel García Vázquez es quizás uno de los mayores admiradores del recientemente fallecido Michael Jackson. Este joven propone a su ciudad natal convertirse en una meca de peregrinación mundial de los fans del rey del pop, al poder ser la primera ciudad en el mundo en colocar una estatua del artista tras su muerte. «En Marbella hay una placa y por el Támesis se pasea una estatua, pero en un lugar no hay ninguna que esté fija».

Daniel reconoce que aunque su fanatismo por Jackson le acompaña desde los seis años, la idea de sugerir una estatua de su persona se le ocurrió el mismo día de su muerte. Aún ahora le entristece recordar ese fatídico 25 de junio. «Dicen que estoy loco, pero para mí fue como si muriera un familiar. He estado mucho tiempo en el hospital y siempre que he tenido malos momentos lo escuchaba, para mí es como un amigo que nunca me ha fallado. Cuando murió fue mi madre quien me dio la noticia. Yo no lo podía creer, fui al quiosco a comprar el periódico para recordar esa fecha y solo al verlo escrito en la prensa lo asumí. Desde ese momento empecé a pensar alguna manera de homenajearlo y fue cuando se me ocurrió hacer una estatua».

Daniel, tenaz en hacerse oír, ha mandado una carta al alcalde proponiéndole la idea. Piensa que un buen sitio para colocarla es la rosaleda de los jardines de Méndez Núñez, cerca de donde se encuentra la estatua del miembro de los Beatles John Lennon. Al preguntarle su opinión sobre esta estatua recuerda tiernamente el día de la inauguración, a la que asistió la hermana del artista, y cuenta que su construcción supuso una gran cantidad de visitas interesantes a la ciudad, como la de la cantante Eva Amaral.

Chaquetas, camisetas, una perfecta imitación del famoso guante blanco del artista, una chocolatina suya de los años ochenta, varios libros, 306 discos, una recopilación de todos sus deuvedés, un par de vinilos firmados y una tele donde siempre se puede ver bailando al rey del pop son algunos de los elementos que forman este pequeño templo que Jackson tiene en los Mallos.

Daniel comenzó a coleccionar objetos de Michael Jackson cuando tenía seis años y vio una foto de él en una revista que le impactó. Después empezó a sentir curiosidad, y hasta ahora. Reconoce haber llegado a pagar cuatrocientos euros por un disco del cantante y entiende que lo más valorado son los autógrafos.

Cuando se para a pensar en el valor total que puede tener su tesoro, comenta: «El valor real supongo que rondará los diez mil euros. Aunque nunca me he parado a mirarlo detenidamente y ahora, con su muerte, habrá aumentado mucho», y añade cuando le preguntamos qué sería lo que primero desecharía de todo lo que tiene: «Nada, tendría que estar pasando auténtica hambre para vender algo de Jackson. Yo lo que quiero es llegar a tener mil discos suyos; supongo que cuando tenga cincuenta años los tendré». Añade que siente una daga en el corazón al pensar que se murió antes de haberlo visto en concierto y reconoce haber comprado los autógrafos por eBay, igual que muchas otras cosas. «Mi padre fue una gran ayuda. Ahora con Internet es muy fácil hacerse con cualquier cosa, aunque esté perdida en cualquier parte del mundo, pero antes tenías que moverte mucho. En un primer momento iba a rastros, pero pronto se me quedaron pequeños y Coruña no es una ciudad para coleccionistas».

Conchi, madre de Daniel, está dispuesta a ayudar en esta «lucha» para conseguir que el ídolo de su hijo y de gran parte del mundo sea reconocido «como se merece». Daniel comenta: «Si se construyese la estatua, me comprometería a mantenerla en buen estado. Estaría pendiente de que nadie le hiciera nada malo. Sería el lugar más especial de la ciudad para mí».