El centro Tomás Barros oferta un curso de lengua de signos especializado en el ámbito jurídico y médico
18 jun 2009 . Actualizado a las 13:52 h.Poder comunicarse con el lenguaje de los signos en un juzgado, una consulta médica o diferentes centros educativos. Este es el objetivo del curso especializado de interpretación que oferta para este verano el centro de formación profesional Tomás Barros.
Dirigido a aquellas personas que, con una base en este tipo de disciplina de comunicación, quieren especializar los conocimientos adquiridos en nuevos campos profesionales, el curso presume de ser el primero que se impartirá en la comunidad gallega. Se iniciará el próximo 30 de junio y hasta el 6 de agosto englobará clases teóricas y prácticas en las que el temario se repartirá por ámbitos profesionales independientes: médico, judicial y educativo. Un diploma y créditos de libre configuración serán la acreditación para aquellos que sepan contar más con las mismas manos.
Una necesidad actual
Desde el centro se argumenta que esta iniciativa responde a una demanda cada vez mayor de los alumnos de interpretación de lengua de signos, que sienten que el mundo profesional necesita con urgencia un lenguaje para las personas sordas que cuente con la especialización adecuada.
«Las personas sordas siguen teniendo dificultades para acceder al mundo laboral, y eso, en el día de hoy, es inadmisible», señala Iria Márquez, una de las profesoras que impartirá el curso.
Asimismo, reivindica la creación de posgrados en Galicia en los que la interpretación de signos «se tomase en serio y no solo como formación complementaria».
«Incapacidad invisible»
Los profesores de este tipo de lenguaje denuncian que la sordera sigue siendo una incapacidad desconocida hoy en día y que se necesitan más medios para introducirlos en el mundo laboral. «Tenemos que hablar de lengua de signos y no de lenguaje, de personas sordas y no de sordomudos, y se debería informar de una vez a la sociedad de que las personas sordas tienen una incapacidad que merece atención, aunque a simple vista no nos demos cuenta de su existencia», aclara.
El lenguaje de signos, mientras tanto, lucha por crecer y especializarse.