Lleva tres años en la Jefatura de Tráfico y en la ciudad, que califica de «acogedora»
02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando llega un puente como el de este primero de mayo y todo el mundo aprovecha para relajarse, Pedro Pastor ve duplicado su estrés. Es el jefe provincial de Tráfico, y en vez de días vacacionales ve operaciones salida y retorno: «Y eso que aquí en Galicia es relativamente sencillo, si lo comparamos con Madrid, Barcelona o el follón que se monta en la A-3», explica.
Nació en Madrid, pero su vida profesional ha sido un peregrinar por distintas ciudades españolas. Primero como funcionario de prisiones y luego de tráfico, Pastor ha trabajado en Albacete, Cuenca, Cáceres, Tenerife, Barcelona, Las Palmas y, por supuesto, A Coruña, adonde llegó hace tres años: «Estaba preparando oposiciones para el cuerpo diplomático, pero me casé, tuve un hijo y con el trabajo se hizo imposible seguir. Así que me presenté a una convocatoria de Tráfico, que era un tema que siempre me había gustado», recuerda. Fue estando de jefe provincial en Las Palmas cuando se entera de la vacante que quedaba en A Coruña: «Gonzalo Ocampo se retiraba y comenté la posibilidad de ocupar su puesto. Ya conocía Galicia, y me encantaba». Asegura que el clima de esta ciudad «que ha sido muy acogedora», se está portando bien con él: «A mí me gustan los inviernos que parecen inviernos, y los veranos que son veranos. Pero me preocupaba la falta de luz, que hubiese muchos días grises. Pero mira...», dice señalando al cielo azul, totalmente despejado, que lucía ayer desde la Torre.
Precisamente, los grandes espacios, como el mar, le han causado desde niño gran atracción: «Es algo magnético, misterioso, como el cielo», asegura este hombre que quiere hincarle el diente al buceo.
Prudencia y respeto
Sabe de lo suyo, y no puede evitar que se le note cuando habla del tema. No cree que en Galicia se conduzca peor que otros lugares: «Cuando llegué sí aprecié cierta querencia por la velocidad. Pero se conduce bien. Lo que se hace mal es circular, tener en cuenta que uno no va solo por la carretera. Además, las circunstancias particulares del clima, dispersión poblacional y orografía gallegos hacen que tengamos que ser especialmente precavidos». La receta para prevenir accidentes la tiene clara: prudencia y respeto por los demás: «Las causas de los siniestros son coincidentes: velocidad inadecuada, alcohol y falta de atención; por lo que conocemos cómo solucionarlo. Pero depende de los conductores», insiste.
Sobre el supuesto afán recaudatorio derivado de la imposición de multas, Pastor aclara: «Sería feliz el día que los conductores nos lancen una opa y nos eviten poner multas. Le saldría mucho más barato al Estado». Este aficionado a los coches termina lanzando una propuesta: «Echo de menos un circuito en el que poder disfrutar de la velocidad, porque la carretera tiene otra función».