La Academia Galicia rompió el tabú de la enseñanza laica durante el franquismo y formó a varias generaciones ilustres
26 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con unos tiempos como los de la época del franquismo, especialmente en sus primeras décadas, donde imperaba la enseñanza religiosa, dimanante del nacional-catolicismo, destacaban en A Coruña dos centros privados y laicos que fueron luz y guía de muchas generaciones de alumnos: el Colegio Dequidt y la Academia Galicia.
Ubicada la Academia en un edificio, de bajo y tres plantas, de la plaza del Maestro Mateo, construido en 1940 bajo la dirección del arquitecto Santiago Rey Pedreira, destacaban en su equipo rector los hermanos Carlos y Luis Seoane, Gumersindo Rey Castro y Miguel González Garcés.
Se impartían clases de bachillerato elemental, superior y preuniversitario y el trato a los alumnos era correcto, sobre todo si se comparaba con la dureza imperante en algunos colegios religiosos de la ciudad.
Uno de los alumnos que pasó por esta institución de enseñanza, Antonio Martínez Naviera, luego catedrático de la Universidad de Valencia, recordaría, en un entrañable artículo, en La Voz: «Muchas generaciones de alumnos tuvimos la oportunidad de ser discípulos de Luis Díaz, que nos enseñaba Matemáticas, Física y Química. Era un hombre riguroso en sus razonamientos, pero que siempre se mostraba afable y cordial. Antonio Lorenzo era un profesor de Francés, quizás poco didáctico, pero tremendamente práctico, y sabía perfectamente lo que quería de cada uno de sus alumnos. Mención aparte merece José Gómez, el Cura , al que siempre admiré por su gran corazón y dedicación a los demás. Miguel González Garcés era un gran profesor de Literatura. Luis Seoane fue uno de los docentes más completos que he tenido en toda mi carrera. Carlos Seoane poseía un carácter autoritario y cariñoso a la vez, además de una inteligencia natural fuera de lo común, que le permitía adelantarse a los acontecimientos en muchas ocasiones. Gumersindo Rey Castro me merece una reflexión muy especial. Le tuve como profesor de Matemáticas y debo destacar sus excepcionales dotes didácticas. Lo que siempre me llamó la atención de su personalidad fue su sencillez y humanidad».
A este grupo se agregaron otros profesores, algunos de ellos militares, especialmente del arma de Artillería, pues tenían amplios conocimientos de Matemáticas y Física. Eran, asimismo, un signo de los tiempos, donde los sueldos escasos hacían necesario el pluriempleo.
El centro cerró en 1981 y el último superviviente de su equipo de mantenedores, don Gumersindo, falleció a finales del 2000 y con este motivo surgieron multitud de recuerdos sobre la Academia.
Muchos de sus alumnos alcanzaron posteriormente puestos relevantes en la administración pública y la empresa privada, siendo uno de los más destacables Fernando González Laxe, que presidió la Xunta de Galicia desde 1988 a 1990 y acaba de ser nombrado nuevo responsable de Puertos del Estado.