El grupo coruñés Tregua desafía a la mala situación del mercado y edita su segundo trabajo en ocho meses
27 mar 2009 . Actualizado a las 11:58 h.Mientras las compañías discográficas hablan de la profunda crisis que atraviesa el sector, iniciada por las descargas gratuitas de música de Internet y agravada por el mal momento económico general, un grupo coruñés, Tregua, desoye todo tipo de advertencias al respecto y lanza su segundo cedé en ocho meses. «Todo obedece a la buena aceptación que tuvo el primer disco. Vendimos 150 copias de las 600 que editamos el propio día de la presentación, otras 200 se fueron para otros lugares de España, vendidas a través de nuestra página web... Casi hemos agotado existencias», explica el cantante, guitarrista y autor de las letras de las canciones del grupo, Mario García.
Bajo esta premisa presentan mañana a las 19.30 en la Fnac Nunca es tarde, un trabajo que el cantante define como «más personal, en el que todo el grupo ha aportado ideas, lo que lo hace más rico». Y es que, aunque conserva el mismo sabor de rock clásico hecho en castellano, deudor como tantos otros grupos del legado de Rosendo Mercado -a quien versionan en el disco-, Tregua parece encontrar ya un sonido propio, en el que las influencias se intuyen, más que mostrarse: «El primero estaba muy encasillado. Sonaba muy Fitipaldi -dice Mario en referencia al grupo de Fito Cabrales, al que une un timbre de voz que parece formado en la misma escuela-. En este disco ya nos hemos soltado, y sonamos a Tregua».
Circuito de verano
La premura en publicar este segundo trabajo obedece también a una lección aprendida con su debut, Donde todo empieza, y es que el calendario de conciertos estivales no espera por nadie: «Al sacarlo poco antes del verano no pudimos moverlo lo suficiente, y nos perdimos la oportunidad de entrar en el circuito de conciertos del verano. Pero ahora tenemos tiempo, así que espero tener un verano movido», asegura el cantante. Y otro factor determinante ha sido el fácil acceso que han tenido al estudio de grabación: «Eso hay que agradecérselo a Jacobo Paz, que nos abrió las puertas de su estudio y se mojó con el proyecto», reconoce Mario.
Los planes de la banda para un futuro inmediato son tocar, tocar y tocar, siempre y cuando los respectivos trabajos de cada miembro lo permitan. Son conscientes de que las cosas en esto del rocanrol no están fáciles, pero las metas que se fijan son amplias: «Lo que nos gustaría es pegar el salto al nivel nacional. Tocar por toda España. Sé que es complicado. Tenemos los pies totalmente en la tierra, pero no vamos a dejar de intentarlo, al menos mientras nos siga divirtiendo», sentencia Mario, defensor del rock de toda la vida frente a otras tendencias musicales más modernas: «Dicen que los viejos roqueros nunca mueren. Pues por algo será».