Marón minimiza el cierre de la Comandancia y alude a que «antes pasó con otros cuarteles»

La Voz

A CORUÑA

Miembros del gobierno municipal minimizaron ayer el anunciado cierre de la Comandancia de Marina y justificaron la decisión del Ministerio de Defensa de clausurar las instalaciones en la ciudad en verano, probablemente en el mes de julio.

La concejala de Hacienda, Carmen Marón, afirmó que la eliminación de la decana institución se incluye en el proceso de reajuste de efectivos y de los servicios emprendido por las Fuerzas Armadas, plan que «se aprobó en el 2006 y que también afecta a otras ciudades», señaló la diputada.

Marón se refirió al cambio experimentado en los últimos años por las Fuerzas Armadas, dentro del cual, indicó, cabe enmarcar la supresión de la comandancia coruñesa. El Ejército español «ha sufrido una transformación muy importante -señaló- y se producen cambios, como antes ocurrió con acuartelamientos y otras dependencias militares», añadió la portavoz socialista.

Las declaraciones de Marón constituyen la primera reacción pública del equipo de gobierno municipal ante la noticia, lo que ya motivó las críticas de diferentes sectores.

Unión Coruñesa, formación política que se anticipó a dar la voz de alarma ante el cierre de las dependencias, reclamó una reacción más contundente desde el ejecutivo municipal, al que acusó de no defender a la ciudad. Carlos Marcos, portavoz del partido, cargó en especial contra el silencio del alcalde, Javier Losada, al que culpó de haberse «instalado en la resignación».

El partido coruñesista volvió ayer a llamar la atención sobre el impacto que tendrá el cierre de la Comandancia sobre la economía local, puesto que, según asegura, se están produciendo ya los primeros desvíos de barcos hacia otros puertos con servicios para flotas militares. En concreto, Unión Coruñesa afirma que el próximo 23 de mayo estaba previsto que atracase el buque-escuela argentino Libertad , a bordo del cual navegan 300 personas, y que permaneciese en la ciudad cinco días. Sin embargo, algunos empresarios se han puesto en contacto con la Comandancia, sostiene Marcos, para realizar previsiones de provisiones, y «les informaron de que en esas fechas se encontrarán en pleno proceso de desmontaje -indicó- y no podrán atender la presencia de dicho buque».

Carlos Marcos advierte que otros buques militares, tanto nacionales como extranjeros, «pueden correr, desde ya, la misma suerte», con lo que significará en pérdida de negocio en hoteles, hostelería y otros servicios.