El Ayuntamiento no pudo repartir en las tiendas de recuerdos el «merchandising» del 800 aniversario de la urbe, y lo distribuyó entre los participantes en actividades
23 mar 2009 . Actualizado a las 12:17 h.La ciudad coruñesa cumplió el año pasado su octavo centenario, desde que el rey Alfonso IX le concedió la carta puebla en la que le otorgaba una serie de privilegios que permitirían su despunte económico y social. Para celebrarlo, el Ayuntamiento desarrolló a lo largo del 2008 diversas actividades, entre ellas la elaboración de un logotipo que iba a estar presente en toda la documentación, cartelería y demás merchandising relacionado con este aniversario. Sin embargo, pocos coruñeses y menos turistas tuvieron la oportunidad de adquirir esos recuerdos con el logo conmemorativo; llegaron a manos de unos pocos privilegiados. El motivo, según explican desde el Ayuntamiento coruñés, es que, finalmente, no se pusieron a la venta.
Xosé Alfeirán, coordinador de los eventos del octavo centenario, explica que desarrollar este proyecto era más complicado de lo previsto y que finalmente el gobierno local optó por destinar el dinero que se iba a invertir en el merchandising a la ampliación de las actividades. «La idea inicial era poner a disposición del público un merchandising generalizado y buscar una empresa que se encargara de la explotación. Pero después de analizarlo y darle muchas vueltas, comprobamos que no compensaba económicamente. El único problema era monetario, por lo que, finalmente, no se concretó acuerdo alguno», comenta Alfeirán.
De hecho, el coordinador del 800 aniversario contactó con tres empresas, pero estas plantearon que debía ser el Ayuntamiento el que asumiera el coste total de la iniciativa, ya que la campaña era muy corta y desconfiaban también de la rentabilidad. El Ayuntamiento no pudo asumir esa propuesta «porque el coste resultaba excesivo para el presupuesto que teníamos» y, además, la venta del merchandising resultaría administrativamente muy compleja. «Por ello se decidió que todos los artículos y las mercancías que llevasen el logotipo del centenario se distribuyesen gratuitamente». Pero no en las tiendas de recuerdos y de información turística, como era la idea inicial, sino en las actividades programadas dentro del 800 aniversario. De esta forma, solo los que acudieron y participaron en el campeonato de Rubik organizado el pasado mes de diciembre pudieron conseguir uno de los cubos que llevaban este logotipo; también se entregaron camisetas y chapas a los participantes en la convocatoria de los Premios microcoruñas de cortometrajes, relatos y poemas de corta duración; también hubo camisetas, gorras, mochilas e incluso chándales para los que acudieron a las actividades deportivas y de las asociaciones de padres de alumnos organizadas dentro del centenario. Incluso algunos coruñeses consiguieron una taza de café, con su plato incluido, en alguno de los actos organizados o bien al comprar un cuarto de café especialmente seleccionado para la ocasión en las cafeterías Veracruz. En las actividades del 800 aniversario también colaboraron otras empresas privadas, como La Voz de Galicia, que distribuyó semanalmente los doce fascículos de un cómic en el que se reproducía la historia de la ciudad, desde el siglo XII hasta la actualidad.