«Lo ideal sería que el Instituto Cornide tuviera allí sus locales». Esto sostiene Andrés Fernández Albalat, presidente de dicha institución, refiriéndose al nuevo Centro Internacional de Recursos para la Cultura Europea, Circe, cuyo protocolo de puesta en marcha, en el que fuera edificio del Gobierno Militar, ha sido firmado recientemente.
Albalat explica que durante la última visita de Isabel de Madariaga a la ciudad, la hija del diplomático coruñés que vive en Londres, había traído nuevos fondos para el instituto que, según recuerda su máximo responsable, testamentariamente es el propietario de todo el legado.
Desde hace un tiempo, los responsables del Instituto José Cornide están buscando un local adecuado para la sede del mismo, pero después de conocerse el nuevo proyecto impulsado por el Ministerio de Cultura y centrado precisamente en la figura de Salvador de Madariaga «yo creo que como hay buena voluntad por parte de todos nos iremos allí».
Albalat califica de «importantísimos» los fondos con los que cuenta el instituto y apunta la necesidad seguir aumentando los mismos. Entre las últimas incorporaciones figura sobre todo correspondencia de Madariaga con todo tipo de personalidades del mundo, que seguía en manos de su familia.
La citada visita de la hija de Madariaga tenía como objetivo asistir a la presentación de una publicación que recoge el inventario de los fondos documentales del José Cornide; este catálogo está patrocinado por la Diputación Provincial coruñesa y la Fundación Caixa Galicia.
«El Instituto José Cornide no solo ha cuidado este legado, también lo ha inventariado, valiéndose de un equipo de técnicos que han trabajado eficientemente durante años», afirma en el prólogo de la publicación Xosé Ramón Barreiro Fernández, comisario de publicaciones de la entidad. Explica asimismo que la donación de este archivo «fue posible gracias a las gestiones de la secretaria, Isabel Martínez-Barbeito y de su familia» y que el principal objetivo de este inventario es «que sirva de guía a cuantos investigadores e intelectuales se preocuparon por la vida y la obra de Salvador de Madariaga, un gallego y español universal, reconocido por siete universidades del mundo con el doctorado Honoris Causa, que tuvo la gallardía de denunciar las atrocidades del régimen franquista y que nunca desertó de su condición de republicano y demócrata».