Las «tribus» invadieron las calles

A CORUÑA

A Coruña se convirtió ayer en un país multicolor, y no solo porque este fuera el nombre de una de las carrozas, sino porque la cabalgata del entroido estuvo protagonizada por multitud de tribus llegadas de los más lejanos continentes. Hawaianos, cordobeses, brasileños, hindúes, venecianos, bolivianos o romanos desfilaron al lado de otras comparsas de hippies , lavanderas, zombis, animadoras, enanitos, spice girls , piratas, abejas, payasos, obispos o monjas; además de una docena de impresionantes y elaborados trajes de fantasía, que ocupaban media calle cada uno.

Con media hora de retraso, la procesión festiva inició su recorrido en la plaza de Orense, donde ya los estaban esperando multitud de coruñeses -tanto grandes como pequeños-, algunos de los cuales llevaban desde las cuatro y media de la tarde cogiendo sitio para ser los primeros en disfrutar con esta caravana de disfraces. Los primeros en encabezar la comitiva del entroido fueron los Kilomberos de Monte Alto, que con su Marea verde , tiñeron de música y fiesta las calles de la ciudad.

«Es que no puedo para de mover la pierna», comentaba una señora a otra, mientras seguía danzando al ritmo que marcaba esta conocida comparsa coruñesa. A su lado, otro espectador intentaba imitar -no con mucha fortuna- los contoneos de las bailarinas brasileñas. También abundaron quienes quisieron seguir, con poca fortuna, los pasos del cabaret.

Actuación en directo

Sin embargo, no solo los Kilomberos llenaron de música la caravana de carnaval, ya que la mayoría de las comparsas llevaban su propio acompañamiento, y hasta había una con una artista que cantaba en directo. Otros, además de canturrear y bailar, también trabajaban, y es que había un grupo de la asociación de vecinos de Feáns que presentaron una carroza en la que había una taberna y un lavadero, donde media docena de mujeres frotaban fuerte para sacar las manchas de la ropa.

No faltaron en esta edición una representación de los piratas del Caribe y de Canide, y de varios circos ambulantes; además de otra comparsa que no se olvidó de que la torre de Hércules está en un año clave para convertirse en monumento patrimonio de la humanidad. Además, para endulzar el desfile también se contó con un grupos de caramelos y golosinas, mientras que en el lado opuesto se encontraban los ratones de los flautistas de Hamelin, los demonios o los aterradores zombis.