Un grupo de escolares invidentes participó ayer en la sede de la ONCE en la jornada «Braille en familia»
31 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un soneto de Pablo Neruda empieza diciendo: «Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: quiero la luz y el trigo de tus manos amadas...». Las manos son los ojos a través de los que muchos invidentes perciben el mundo, en las yemas de sus dedos se refleja un entorno que ellos expresan con un lenguaje habitual: «Mira, un avión y la a... Y esta es una estrella». Esto decía ayer Ana, una estudiante de secundaria, en la biblioteca de la sede de la ONCE. Ana es ciega y el avión lo estaba «viendo» con sus dedos en un libro escrito en braille y con ilustraciones en relieve. Esta joven fue una de las participantes en la jornada denominada Braille en familia que organizó ayer la ONCE como primera actividad del bicentenario del nacimiento del inventor de este sistema de lecturaescritura, Louis Braille (1809-1852).
A Ana se le notaba como disfrutaba con los libros, como iba descubriendo volúmenes, «este es el de la ballena», y como se interesaba por los distintos materiales que usan para este tipo de escritura. Con su entusiasmo iba contagiando a Silvia, otra alumna asistente al encuentro, donde los escolares estuvieron acompañados por sus familias.
Dani, que estudia primaria, era uno de los más inquietos y, entre otras cosas, se interesaba por la antigüedad de la máquina de escribir en la que figuran los seis puntos que son la base del alfabeto braille.
Félix, alumno de secundaria de Ferrol (en Galicia hay casi 400 que usan este lenguaje), y su padre conversaban con Juan Carlos Buño, coordinador del Club Braille de A Coruña, y que mostraba desde el libro de Alejandro Barreiro La ruta de la casa de la Troya, escrito a mano en braille hace más de medio siglo, hasta la llamada línea braille que permite leer en este sistema y escuchar cualquier libro, previamente escaneado y tratado en el ordenador.
Belén Regueiro, jefa de los servicios sociales de la ONCE en la ciudad, explicaba que todos estos escolares utilizan el sistema braille para estudiar, mientras que varios monitores del equipo educativo mostraban desde los punzones para escribir en este sistema hasta las sopas de letras que intentaron hacer padres y alumnos.