Hay profesiones que están condenadas a ser explicadas toda la vida al común de los mortales, a aclarar sus usos en la vida diaria. Enrique Alonso ejerce una de ellas en Betanzos. Es graduado social, labor a la que ha dedicado sus últimos treinta años, los tres últimos con un proyecto en solitario.
-Más de uno lo confunde con trabajo social...
-Y hay quien le llama Graduado Escolar, las confusiones son múltiples, y ahora encima se le llama diplomado en Relaciones Laborales.
-Acabemos con las dudas. ¿En qué consiste su labor?
-En guiar la vida de un trabajador desde su primer contrato hasta su jubilación, en acompañar la vida de las empresas en todo momento. En general, atendemos a las cuestiones laborales y tributarias.
-¿Y las empresas le piden consejos a la hora de dirigir el rumbo?
-Nos piden consejo de todo tipo y constantemente. Es una labor amplísima, desde la mediación en un caso de despido hasta qué hacer con el dinero que la empresa tiene en el banco.
-Y en épocas de crisis las inquietudes y, por tanto, las consultas se multiplican.
-La psicosis cada vez es más grande. Por un lado se ve cierta crisis, pero por otro los centros comerciales siguen llenos. Hace unos cuatro años no había suelo industrial en Galicia y ahora abunda por todas partes.
-¿Cuáles son las dimensiones de sus clientes?
-Son empresas de ocho, diez trabajadores. Podría llevar hasta de cien. Y si llevase a Inditex necesitaría 49 compañeros más.