En A Coruña, especialmente en su costa, se dejaron notar de forma importante las dos bajas presiones, que procedentes del oeste europeo atravesaron la comunidad gallega. El primero de los frentes llegó a primera hora de la noche del domingo, mientras que el segundo lo hizo al mediodía .
Los temporales -cuyos efectos está previsto que continúen hoy- llegaron con vientos predominantes del Oeste-Noroeste, acompañados de fuertes chubascos, mar de fondo con olas con picos que alcanzaron los diez metros, y bajas temperaturas. De hecho, el frío hizo que algunos chubascos cayeran en forma de granizo.
El empeoramiento del tiempo fue detectado por los servicios meteorológicos. La previsión sirvió para que los equipos de emergencia del Ayuntamiento de A Coruña y de los concellos del área metropolitana se encontrasen en alerta. Y surtió el efecto deseado. De hecho, a pesar del fuerte temporal no se habían registrado daños personales, ni averías materiales al cierre de esta edición.
Cierre de playas
El previo aviso sirvió para que los responsables de Protección Civil y de la Policía Local de la totalidad de los municipios de A Coruña y su área de influencia adoptaran medidas de prevención en las zonas más problemáticas, sobre todo en paseos marítimos y playas.
En A Coruña el dispositivo de seguridad ya se montó el pasado domingo y sirvió para disuadir a los curiosos que gustan observar la bravura del mar. Destacó el cierre por medio de cintas y vallas de la casi totalidad de los accesos a las playas. Además, Protección Civil patrulló los puntos más conflictivos de la ciudad. El primer control y prohibición de paso se encontraba en los accesos al dique de abrigo. También se precintó el paseo marítimo de Adormideras, cuya altura fue superada por el oleaje que arrastró arena y piedras hasta la carretera. En la Casa de los Peces se prohibió la salida a las piscinas exteriores del acuario, así como a la terraza con vistas a la Torre. Otro de los puntos conflictivos señalizado y vigilado por Protección Civil fue el área de Riazor-las Esclavas. En este punto, un joven tuvo que ser ayudado por un miembro del servicio de emergencias cuando se subió al malecón para hacer una fotografía.
Lo que no se pudo evitar es que las fuertes resacas que llegaron a Riazor rebajase la duna de seguridad a la altura del arenal propiamente dicho. Se teme que la pérdida de consistencia de la montaña de arena haga que el mar pueda causar daños en el paseo durante las pleamares.