Cuando Ana Rodríguez fue a abrir su local, la cervecería Populis de la calle Galera, no se lo podía creer. Eran las doce del mediodía y un contenedor de escombro bloqueaba la puerta de su negocio. «El lunes cerramos por descanso y se ve que los de esa obra -señala enfrente- aprovecharon para ponerlo aquí. El tema es que me lo plantaron y por su culpa no me entró ni un cliente en todo el día», comentaba con cara de desesperación.
Antes había llamado a la empresa que instaló el contenedor, Vecino. También había pedido explicaciones a los obreros. Por último, acudió a la Policía Local. Ninguno le daba solución: «En la policía dicen que este contenedor incumple todos los requisitos, pero que ellos no pueden hacer nada más que llamar a la empresa para que lo retiren. ¿Y yo qué hago ahora?».
El local, vacío a las 14.30, suele despachar diariamente tapas y raciones. «La gente piensa que estamos en obras y no entra, es normal». Ello supone una pérdida económica considerable: «Pues perfectamente pierdo de ganar unos 300 o 350 euros».
Sin embargo, el perjuicio no es solo económico. «Hoy me vinieron a traer mercancía y no la pudieron meter en el local, tuve que ir yo a cogerla a la puerta. Y menos mal que no me trajeron un palé o un barril de cerveza, porque no podrían pasar».
Al final, cuando ya pensaban que a la noche tampoco podrían trabajar con normalidad, un empleado de la empresa retiró la mole de su puerta. Fue a las 15.30. Pese a ello, Ana Rodríguez tenía previsto poner hoy denuncia por daños y perjuicios.