Un fuego que surgió en la habitación del número 15 de la calle San José, una perpendicular a la calle de la Torre, estuvo a punto de provocar un desgracia mayor en el inmueble. Al término de su extinción, el mando de los bomberos que intervinieron en el servicio confesaba que desconocían la causa que lo originó. Se hablaba de una aparato eléctrico o de una brasa de un cigarrillo que había quedado encendido, pero la inquilina del piso aseguraba que no tenía nada enchufado y no ser fumadora, por lo que se descartaba esa hipótesis. Un fallo en la instalación eléctrica se apuntaba entonces como posibilidad.
Los hechos ocurrieron sobre las 13 horas. Tras ser alertados por los vecinos, los bomberos se trasladaron de inmediato a la zona. De hecho, su rápida intervención evitó que el desastre fuera mayor, ya que se trataba de una vivienda antigua, con escaleras de madera que, sin duda, favorecerían la expansión del incendio.
Afortunadamente, en la vivienda en la que se originó el fuego, el segundo, no se encontraba nadie en ese momento. El humo que salía por las ranuras y que inundaba completamente el cañón de las escaleras era intenso. Obligó a los bomberos a acceder por la ventana, ascendidos por una escalera mecánica.
Gran despliegue
A los dos camiones de bomberos que se desplazaron el lugar se sumó un gran despliegue de seguridad formado por una patrulla de la Policía Nacional, otra de la Policía Local y una ambulancia, por si era necesario trasladar a alguno de los heridos. Debido a ello, la calle estuvo bloqueada durante más de media hora y la parte cercana al inmueble tuvo que ser acordonada.
Paulatinamente, iban llegando los vecinos del piso, que observaban nerviosos las labores de extinción de los bomberos. Como era previsible, la vivienda más dañada fue el segundo, en el que se llegaron a derretir algunos muebles por efecto del calor.
Además de ello, la vivienda entera se llenó de humo y de agua debido a las labores de los bomberos. El resto de los pisos también sufrió el efecto del humo.