Máxima autoridad contra los violentos

La Voz

A CORUÑA

Unos doscientos hinchas del Feyenoord fueron la avanzadilla de la gran masa que llegará hoy a A Coruña. Varias decenas ya se hicieron oír ayer en el entrenamiento del equipo holandés en Riazor, donde estuvieron controlados por policías holandeses de paisano. Es la primera vez que la afición del club de Róterdam viaja en competición europea desde que el equipo fuera expulsado de la Copa de la UEFA el 19 de enero del 2007 por unos incidentes en el estadio del Nancy. Aquel partido, celebrado en noviembre del 2006, tuvo que ser interrumpido durante más de un cuarto de hora por la actitud de la hinchada del Feyenoord, que exigió la intervención de los antidisturbios franceses para evitar la invasión del campo.

La UEFA quiere ahora comprobar si la expulsión del año pasado ha servido de escarmiento entre los aficionados de Róterdam. Para ello, el organismo europeo ha enviado a A Coruña al delegado de seguridad, la máxima autoridad en materias de vigilancia y una figura que visita por primera vez el estado de Riazor pese a los varios años que el Deportivo ha disputado competiciones continentales. Su presencia en la ciudad confirma que el partido de esta noche es, verdaderamente, de alto riesgo.

Hoy llegará la gran mayoría de aficionados, pero de una manera disgregada. «Casi todos vendrán desde Oporto, porque hay una línea de bajo coste que conecta Ámsterdam con el norte de Portugal, pero otros también vendrán en coches particulares», señaló José Freire, inspecto jefe en A Coruña del Cuerpo Nacional de Policía y coordinador de seguridad en el estadio de Riazor y que ayer participó en una reunión con los clubes y el delegado de seguridad de la UEFA para ultimar detalles.

El gen violento de los aficionados del Feyenoord no es reciente. Su currículum social está salpicado de episodios como el protagonizado en 1989 contra los aficionados del Ajax de Ámsterdam. Varios de estos violentos lanzaron bombas caseras en el estadio de Róterdam causando 19 heridos. En más de una ocasión, los seguidores del Ajax y Feyenoord se citaron para pelearse en zonas alejadas de los cascos urbanos. Tristemente, el icono del club holandés que hoy juega en A Coruña es el de un niño rubio, de unos cuatro años, con la camiseta del Feyenoord y que muestra el dedo corazón hacia el campo.