El policía nacional herido, cuyo pronóstico es reservado, se recupera de un traumatismo torácico
18 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Con la luz del día se comprobó que los daños de la explosión eran más y más graves. En un radio de un kilómetro del lugar en el que se produjo la detonación se vieron nuevas grietas, más ventanas rotas y tejados levantados. A primera hora de la mañana se pudo ver, por ejemplo, que la onda expansiva también había golpeado con fuerza el pequeño cementerio de San Cristóbal das Viñas, rompiendo alrededor de veinte lápidas. El camposanto, situado a apenas doscientos metros del lugar en el que se produjo la explosión, estuvo ayer cerrado a cal y canto. Varios operarios intentaban recolocar las piezas rotas o desencajadas y el párroco optó por prohibir la entrada «porque hay cosas que los familiares de los difuntos no pueden ver». Algunos cuerpos quedaron a la vista y el encargado del cementerio, Leandro Pérez, se ocupó durante toda la mañana de realizar pequeños arreglos y tapar las lápidas «para que ninguén vexa o que eu vin, que é moi forte».
Mientras el cementerio era reparado y los vecinos de San Cristóbal y O Bosque recibían la visita de técnicos de Fomento y de compañías de seguros para evaluar los daños y prometer una urgente reparación, la policía científica inspeccionaba el lugar de la explosión.
Muy cerca de ese punto, a escasos veinte metros, fue donde se produjo el accidente que hirió a un agente de la Policía Nacional que realizaba labores de control en la zona. El agente, cuyas iniciales son O.??V.??V., continúa ingresado en el Hospital A Coruña con traumatismo torácico y su pronóstico es reservado.
Reglamento
Algunos de los responsables de la obra indicaban que la explosión se debió a «un accidente» y que se cumplió «estrictamente» el reglamento de explosivos, que indica que el material sobrante del día ha de ser destruido por cuestiones de seguridad, y que puede realizarse de dos maneras: la quema o la disolución en agua. Esta última solo es válida en los explosivos granulados y no en los gelatinosos, que van encartuchados, y son los que se utilizan en túneles.
Fuentes policiales afirman que una explosión como la del jueves puede deberse a dos causas: «Que la quema no se haya realizado correctamente y se haya quemado demasiado amontonada y no esparcida, o que dentro de los cartuchos hubiese uno o varios detonadores».
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