La famosa e ilegible letra de médico ya es historia en Miño. Los incomprensibles garabatos de los galenos serán sustituidos por bites. Tras haber superado el período de prueba, el sistema de la receta electrónica, aprobado por el Servizo Galego de Saúde, inicia su andadura. Las farmacias de Miño, junto a las del municipio pontevedrés de Salceda de Caselas, son las únicas de Galicia en las que la nueva prestación ya es efectiva. A finales del 2009, el método debe extenderse a las más de 1.200 farmacias existentes en la comunidad autónoma, que es la tercera del estado en contar con él.
La receta electrónica permite que los considerados enfermos crónicos, que necesitan gran número de fármacos diariamente, puedan salir de la consulta del médico con todas las recetas que necesitan para un año. En Miño, médicos, farmacéuticos y usuarios si bien se muestran optimistas de cara al futuro, aseguran que, por el momento, la situación no dista mucho de la existente hace un año. «Esto es como toda obra grande, va despacio», asegura Teresa Ríos, de la farmacia Ríos de Diego.
Los pacientes salen de la consulta y acuden a la farmacia con la tarjeta sanitaria y una hoja de medicación que verifica el nombre de los medicamentos. «É a primeira vez que uso o novo sistema, paréceme moi práctico. Aforraremos moito tempo», asegura Juan José Suárez Díaz, que ayer empleaba por primera vez la receta electrónica.
Por el momento la consulta del centro de salud de Miño permanece «como siempre», indica Susana Santos, una de las doctoras. Situación que es previsible que cambie conforme los sistemas informáticos se vayan actualizando. Un técnico ha sido enviado por el Sergas para ir volcando la información de los historiales médicos al programa informático.