Un sembrador de libertades

A CORUÑA

El homenaje a Emilio González López evocó su lucha por la democracia, su inteligencia y su galleguismo

13 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Plaza Elíptica de de Los Rosales, 12.30 de la mañana de ayer. Del bar de la esquina llegaban las voces contando lo bien que lo estaba haciendo un tipo que trabaja en Estados Unidos, un tal Gasol. Al lado hay otro bar que evoca una serie televisiva, Cuéntame , y unos metros más allá Manuel Zapata, de la Casa de Galicia en Nueva York, agradecía la presencia de los que se habían congregado alrededor del busto de Emilio González López, un coruñés que tuvo que exiliarse en Estados Unidos al empezar la Guerra Civil española.

Zapata tuvo palabras de agradecimiento para una amplia relación de personas e instituciones, como los vecinos del barrio «que cuidan de este busto durante todo el año», José Romero, autor de la escultura, o Xan Arias, que ha publicado un par de libros sobre este coruñés que fue diputado durante la República.

El profesor Amado Rincón, formado con un docente que no tuvo hijos «pero cada uno de sus alumnos era como si fuera su hijo», recordó que su maestro «predicou o seu galeguismo cultural, político e social tanto nas terras de Galicia como fóra». Rincón fue presidente de la Casa de Galicia en Nueva York y recordó que la misma está especialmente vinculada «a dúas personas, dous fachos que xa andan coa Santa Compaña: Castelao, que era o ídolo, e Emilio González López, que era a imaxe da Galicia real en Nueva York». También expresó su deseo de que se sepa apreciar el legado «de este pedagogo universal».

Antonio Muiños (hermano por parte de padre de Emilio González) agradeció la invitación a los familiares a este acto («o ano pasado non se lembraron de nós») y que se hubiera levantado un monumento «en esta zona donde naceu». Tras recordar la lucha por la democracia y la libertad de su hermano, agradeció a todos los que le habían ayudado de alguna manera.

La concejala de Cultura, María Xosé Bravo, en unas emotivas palabras, recordó un dicho sobre González López: «O amor por Galicia era o cancro que sufría», y expresó su deseo de que este cáncer se extendiera, además de agradecer a la familia la cesión del legado formado por cartas y diversos documentos a la Biblioteca de Estudios Locales.

Los gaiteiros Moncho do Orzán y Hugo das Pontes, del coro Cántigas da Terra, cerraron el acto tocando el himno gallego.