Más de 160.000 personas, según los datos de Protección Civil, vibraron ayer con los 25 minutos de fuegos artificiales que recrearon la batalla naval. El espectáculo pirotécnico sorprendió este año con unos efectos especiales que hicieron creer a muchos que los fuegos surgían de mar adentro, cuando en realidad se lanzaban desde el arenal de Riazor.
Las exclamaciones de sorpresa de los espectadores llegaron a ser tan notables como para oírse entre los truenos de pólvora. Algunos testigos, exultantes, tenían claro que los fuegos herculinos podrían competir con los de China. Desde luego para el público que ayer llegó a aplaudir, lo fueron. En el caso del enfrentamiento de anoche entre los que disparaban desde la zona de las Esclavas y los que lo hacían desde las inmediaciones de la Domus ya se sabía que al final la peor parte se la llevaría el pirata Drake, que salió escaldado de tanto disparo, porque fueron casi 5.000 artificios pirotécnicos los que explotaron en una espléndida noche, con una media luna colgada del cielo.
705 kilos de explosivo
La empresa Rocha-Areas fue la encargada de lanzar los más de 705 kilos de explosivos, una acción que se llevó a cabo mediante disparos efectuados por sistema digital. A los espectadores no les importó el cambio de ubicación (otros años la batalla naval se hacía en el entorno del castillo de San Antón) y algunos incluso lo agradecieron puesto que facilita la visibilidad desde una amplísima zona del paseo marítimo, parte del cual fue cortado al tráfico para facilitar la visión del espectáculo.
De lo que sí se quejaron algunas personas fue del humo que generaban, que, en algunos casos, no dejaron ver los juegos de colores. Público de todas las edades, con mucha presencia de familias al completo, se buscó un lugar a lo largo del paseo marítimo, en las ventanas de los vecinos que tienen vistas o incluso desde lanchas en el mar y apostados en el obelisco Millenium. Nadie pudo pisar la arena, ya que los servicios de emergencias cerraron la playa por seguridad.